«Hay un solo ganador, el pueblo boliviano. No hay ninguna Media Luna, sólo hay luna llena, de la unidad de los bolivianos.»
Evo Morales, presidente de Bolivia
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El pueblo boliviano lo logró. A pesar de la oposición sistemática de la alianza Poder Democrático y Popular (PODEMOS) y de sus voceros mediáticos, el proyecto de la nueva Constitución Política de la República, impulsada por el Movimiento al Socialismo (MAS), logró un apoyo mayoritario en la consulta popular del pasado domingo.
Bolivia es un nuevo país porque la mayoría de la población dijo sí por la transformación del Estado para dejar por un lado la herencia colonial y neoliberal que condenó a miles de personas de este país andino a la pobreza y miseria.
Las palabras del presidente Evo Morales, al conocer los resultados de la consulta popular, reflejan el pensamiento de la mayoría de la población que dijo sí: «Hoy se refunda Bolivia. Es por el esfuerzo de los movimientos sociales, la lucha del movimiento campesino indígena, el más marginado, el más humillado durante la república, ahora son reconocidos como personas que tienen el mismo derecho que todos los bolivianos. Ahora tenemos la obligación de implementar la nueva Constitución.»
Ahora que los movimientos sociales y políticos latinoamericanos de izquierda han optado por la utilización de los medios democráticos y electorales liberales para llegar al poder en las instituciones del Estado, la oposición conservadora ataca lo que ella misma construyó. ¿Cómo podemos leer, por ejemplo, los titulares de prensa que nos anunciaron el triunfo del proyecto socialista en Bolivia?
Poco se nos habla sobre el contenido de la propuesta y por qué la mayoría de la población boliviana la aceptó. «Triunfo del sí refuerza división en Bolivia», nos dice la prensa internacional. Si bien es cierto que en la llamada «Media Luna», formada por los departamentos de Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija, la ciudadanía se inclinó por las posturas de la derecha, el SI se impuso con una mayoría superior al 60 por ciento, porcentaje común para quienes triunfan en los procesos electorales.
Más allá del divisionismo entre el campo y la ciudad, lo importante es que la población boliviana al decir «sí» al proyecto constitucional del MAS, dijo «no» al actual modelo neoliberal.
Así, en Bolivia se acabó con el latifundio, se reconoció al sistema jurídico indígena y se estipularon cuotas mínimas de representación en el Parlamento para los pueblos originarios. Además, la nueva Constitución estipula que el Estado prohíbe y sanciona toda forma de discriminación fundada en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, entre otras razones.
El gran reto es demostrar que el proyecto socialista, más allá de lo escrito, puede implementarse. Bolivia, al igual que otros países latinoamericanos, ha dado ya el primer paso.