A Tigres Tamiles sólo les queda la guerrilla


Soldados de Sri Lanka descansan junto a un edificio destruido en Mullaittivu, un ex cuartel de los rebeldes Tigres Tamiles. Las fuerzas de seguridad recién recuperaron el control de la zona el pasado domingo. FOTO LA HORA: AFP ISHARA S. KODIKARA

Tras ser derrotados por el ejército de Sri Lanka en la guerra convencional, a los Tigres Tamiles les queda la alternativa de multiplicar las acciones de guerrilla y los atentados suicidas para prolongar el conflicto más viejo de Asia.


Aunque, durante 37 años de enfrentamientos los Tigres de liberación del Elam Tamil (LTTE) siempre han desbaratado todos los pronósticos que anunciaban el fin de una de las insurrecciones más temibles y mejor organizadas del mundo.

Pero desde hace un mes, los Tigres han encadenado derrota tras derrota y como consecuencia su «mini Estado» en el norte del paí­s ya no existe.

El domingo perdieron su última ciudad, Mullaittivu, tres semanas después de haber perdido su «capital» polí­tica, Kilinochchi, y abandonado el Paso del Elefante, una carretera que une Sri Lanka a la pení­nsula septentrional de Jaffna.

En el verano de 2007 fueron expulsados de sus bastiones del este.

Los 2 mil Tigres se han dispersado por la jungla del noreste, en un territorio de 20 km de largo por 15 km de ancho y han tenido que abandonar casi todas sus infraestructuras militares.

Los «Tigres de los mares» y los «Tigres voladores» –una pequeña marina y un minúsculo ejército del aire– ya deben estar fuera de combate.

«Se ha acabado la fase militar, pero el conflicto seguirá», resume el politólogo Jayadeva Uyangoda de la universidad de Colombo.

«Los Tigres no volverán a tener la misma potencia polí­tica y militar de antaño y tendrán que renovar sus viejas tácticas de guerrilla», y ataques suicidas, advirtió.

Los Nuevos Tigres Tamiles que fueron creados en 1972 por Velupillai Prabhakaran, y en mayo de 1976 tomaron el nombre de LTTE, han perpetrado el mayor número de atentados suicidas del mundo, mucho antes de que lo hicieran los grupos islamistas, gracias a los terribles «Tigres negros», de los que un cuarto son mujeres.

En los años ochenta, los guerrilleros se hicieron expertos en pequeñas emboscadas en plena jungla, atentados con bomba y acciones de sabotaje contra las tropas esrilanquesas.

«Habrá ataques terroristas como al principio del conflicto», predijo el diplomático jubilado Nanda Godage.

Ya en los últimos meses se han producido numerosos atentados contra objetivos militares, pero también contra autobuses de civiles incluso en la capital Colombo.

Los Tigres Tamiles, hinduí­stas, luchan por la independencia del norte y del este del ex Ceylán, una isla situada al sureste de India que tiene 20 millones de habitantes, 75% de los cuales son cingaleses budistas, y que fue colonia británica hasta 1948.

En esta guerra civil han muerto al menos 70 mil personas, miles de ellos desde que volvieron los enfrentamientos en 2005, tras la elección del presidente nacionalista Mahinda Rajapakse.

Este año, el presidente ha prometido aplastar a los Tigres y ofrecer después una solución polí­tica a la minorí­a tamil.

CIFRAS 178 civiles muertos


Al menos 178 civiles murieron en enero en el norte de Sri Lanka durante los combates entre el ejército gubernamental y los rebeldes separatistas tamiles, declaró hoy el director de un hospital de la zona.

Naciones Unidas reveló ayer que decenas de civiles murieron desde el fin de semana durante unos terribles enfrentamientos para hacerse el domingo con la última ciudad en manos de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil (LTTE), Mulaitivu.

Pero desde el 1 de enero, 178 personas han muerto y más de 740 han sido hospitalizadas, indicó por teléfono el director del hospital del departamento de Mulaitivu, T.Satyamurthy.

Sólo ayer, 30 civiles perdieron la vida y otros 76 resultaron heridos en unos bombardeos de dos ambulatorios de la región, denunció.

«Nos han traido tres cadáveres hoy, (pero) muchos cuerpos están abandonados al borde de las carreteras. He visto cadáveres quemarse junto a las calzadas. Es terrible, es una tragedia», indicó el médico mientras se escuchan disparos de artillerí­a.

En su ambulatorio, «más de 100 pacientes reciben tratamientos, pero no sabemos cómo hacerlo, el poco personal médico está aterrorizado y nos faltan medicamentos», dijo.

El sitio internet Tamil.net afirmó hoy que «más de 300 personas habí­an muerto y centenares resultaron heridas» en los bombardeos del ejército desde el domingo.

«Ni hemos apuntado, ni bombardeado regiones con civiles en el frente septentrional», desmintió anoche el portavoz del ejército, Udaya Nanayakkara, que criticó la «propaganda» de los Tigres tamiles en un momento en el que encadenan las derrotas militares en un conflicto que dura desde hace 37 años.

El ejército de Sri Lanka aseguró hoy que avanzaba en los últimos bastiones de los rebeldes en el noreste, en una franja de tierra de 20 km de largo por 15 de largo, en la que viven entre 150 mil y 300 mil civiles.