Italia decidió hoy llamar a consultas a su embajador en Brasil, un gesto de protesta por la negativa de ese país a extraditar al ex activista de extrema izquierda Cesare Battisti.
«Battisti es un terrorista que no merece en absoluto el estatuto de refugiado» político, declaró el jefe de la diplomacia italiana Franco Frattini, tras anunciar que llamaba «a consultas» al embajador de Italia en Brasil, Michele Valensise.
La decisión de llamar al embajador fue tomada después de que anoche el Fiscal General de Brasil, Antonio Fernando de Souza, recomendara al Supremo Tribunal Federal que archive la petición de extradición a Italia del ex activista.
Battisti, líder del grupo armado de ultraizquierda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), fue condenado en 1993 por la justicia italiana a cadena perpetua por el homicidio de cuatro personas que habría cometido a finales de la década de los 70.
«Habíamos esperado un nuevo examen y una reflexión más profunda: el hecho de decidir tras solamente 48 horas sin haber analizado objetivamente (el caso) aparece como una voluntad de no decidir y de cubrir simple y llanamente la decisión política del ministerio de Justicia», comentó Franco Frattini, citado por los medios de prensa italianos.
«Esto es francamente inaceptable y por ello convocamos a Roma al embajador para consultas en este caso. Quiero ver con él qué opciones tenemos», agregó el canciller.
Frattini subrayó sin embargo que Brasil «es un gran amigo de Italia desde siempre».
La medida no suscitó unanimidad en Italia. Llamar al embajador «no es la mejor solución ya que no conduce a nada y no tiene consecuencias. Se tendrá que enviar luego de nuevo el embajador a Brasil. Estamos en un callejón sin salida», estimó el renombrado ex diplomático italiano Sergio Romano, editorialista del Corriere della Sera.
«Es una de esas reacciones obligadas que los políticos creen que deben adoptar lo más rápido posible», reconoció en declaraciones a la AFP.
«Brasil en este momento se siente fuerte debido a sus logros económicos y al modelo que representa. Es una lástima que no haya comprendido que el terrorismo en Italia representa una herida abierta», agregó.
Después de que Francia rechazó entregar en octubre pasado a la ex militante de las Brigadas Rojas Marina Petrella, el asilo político concedido a Cesare Battisti priva a Italia de otro activista de los sangrientos «años de plomo», durante los cuales se cometieron unos 600 atentados que causaron la muerte de unas 300 personas.
El martes, dos ministros del gobierno conservador de Silvio Berlusconi pidieron represalias contra Brasil por el caso Battisti.
«Espero que Silvio Berlusconi y el gobierno italiano decidan algo cuando se celebrará este año la cumbre de los países del G8. Brasil no es parte del G8, pero no se pueden alcanzar acuerdos con un Estado que considera que una persona condenada por la justicia corre el riesgo de ser torturada o asesinada…», comentó Roberto Maroni, ministro del Interior.
También el viceministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Mantica, propuso devolver el agravio «anulando un partido de fútbol amistoso entre Italia y Brasil» programado el 19 de febrero en Londres.