La Loterí­a Pro Alfabetización


Es una constante la situación de precariedad que padece el Ministerio de Educación que viene de muchos años atrás, pues los gobiernos de turno no se han preocupado en atender sus necesidades económicas como lo requiere. Más de alguna vez hubo intentos de atenderlas a nivel de Despacho, pero en las altas esferas de Gobierno no se les prestó atención.

José Antonio Garcí­a Urrea

Antes existí­a la Dirección General de Obras Públicas, con una unidad que se encargaba de estos trabajos, pero esta Dirección fue abolida para dar paso a otros sistemas, que no ha funcionado como las necesidades de tal Ministerio lo requiere, que son muchí­simas, pues son a nivel nacional. Cuando se efectúan vistas a todos estos lugares se oprime el espí­ritu al ver la forma cómo los maestros se las tienen que arreglar y cómo los alumnos están sentados en el suelo de tierra. Los medios de comunicación dan cuenta, especialmente gráfica, de estas situaciones.

Recientemente se suprimió el pago por la inscripción de alumnos, pues éste tení­a el agravante que cuando una mamá tení­a que inscribir a varios hijos no tení­a el dinero para ese pago, y entonces sólo uno de los hijos tení­a oportunidad de estudiar. Ese dinero en algo ayudaba a cubrir esas necesidades, aunque no del todo. En otra ocasión, alumnos del Instituto Experimental de Educación de la Zona 18, me parece pues ya hace bastantes años, estuvieron fabricando mobiliario escolar con ayuda de maquinaria, por supuesto, y que bien los hací­an.

Se trató asimismo de contratar fabricantes de este mobiliario y el Ministerio educativo sacó una licitación, con las especificaciones correspondientes, pero la mayorí­a hubo que rechazarlas pues los escritorios y las sillas estaban fabricadas no sólo sin la madera requerida, sino muy a la brava. No serví­a.

Pero entrando al acápite de esta butaca, también existió la Loterí­a Pro-alfabetización, que en mucho ayudaba a cubrir las necesidades de reparación de centros escolares y dotación del mencionado mobiliario. Sin embargo durante un Gobierno se suprimió, lo mismo que la Loterí­a Nacional, para dar paso exclusivo a la Loterí­a Santa Lucí­a, que cumple una función altamente humanitaria, y que afortunadamente aún existe. Hoy por hoy se encuentran loterí­as de muy diversas í­ndole, hasta las de «marque tales números», que son abundantes. Entonces se me ocurre que el Ministerio de Educación Pública bien podí­a, por medio de sus técnicos, efectuar un estudio para rescatar esa loterí­a, que en bastante servirí­a para cubrir un buen porcentaje de los fondos que necesita.

En otro tema, relativo al uniforme escolar, en tiempos del mal recordado dictador Jorge Ubico, existí­a la Proveedurí­a escolar, a inmediaciones de donde está el diario Siglo XXI, allí­ se proporcionaba los útiles, que eran menos que ahora, lo mismo que la tela para los uniformes, que los hací­an por cuenta de los padres de familia. La encargada de la Proveedurí­a, era doña Julia Quiñónez.

De manera que estos son unos apuntes, que estudiados, bien podrí­an ayudar en algo.