Derecha se beneficia de la ofensiva en Gaza


Tras el cese al fuego de Israel en Gaza, se empiezan a analizar a los primeros «beneficiados» por la acción militar.


La oposición de derecha israelí­, dirigida por Benjamin Netanyahu, se dispone a cosechar los frutos de la ofensiva militar en la franja de Gaza en las elecciones legislativas del 10 de febrero, según muestran los sondeos, que le dan una creciente ventaja.

La devastadora operación contra el movimiento islamista Hamas, que controla Gaza, es considerada con un éxito en Israel, pero el partido en el poder, Kadima (centro-derecha), dirigido por la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, es cuestionado en el plano estrictamente militar.

La derecha aplaudió el lanzamiento de la ofensiva pero acusa al poder de haberse quedado a medio camino y de haber frustrado al ejército de su victoria al cesar la operación antes de haber sacado del poder a Hamas.

Estos son los argumentos esgrimidos tanto por el Likoud de Netanyahu como por el principal partido de extrema derecha, Israel Beitenu, que según los sondeos aumentarán su representación tras los comicios.

Netanyahu sigue siendo el gran favorito para formar el próximo gobierno, sea a la cabeza de un gabinete de unión nacional -la opción que prefiere- o apoyándose en la extrema derecha.

El ex primer ministro (1996-99) cultiva una imagen de dirigente por encima de las disputas y se permite incluso aprobar la acción del lí­der laborista y ministro de Defensa Ehud Barak, por la manera en que dirigió la ofensiva en Gaza.

Netanyahu, que también fue ministro de Finanzas, promete a los electores disminuciones substanciales de impuestos para hacer frente a la crisis económica mundial que empieza a afectar a Israel.

Se mantiene vago sobre el proceso de paz, al declararse a favor de una larga autonomí­a para los Palestinos, aunque excluye la creación de un Estado palestino realmente soberano.

Y asegura que Israel «no hará más concesiones en el futuro sin reciprocidad por parte de los Palestinos».

Sostiene además que sobre esta base no habrá ningún problema con el gobierno estadounidense del flamante presidente Barack Obama, aunque este último se haya declarado dispuesto a trabajar duramente en favor del proceso de paz.

Sus rivales, como el jefe del grupo parlamentario Kadima, Yoel Hasson, afirman sin embargo que un gobierno dirigido por Netanyahu será rehén de la extrema derecha y acabará chocando con Estados Unidos, que reclama la creación de un Estado palestino independiente y el cese de la colonización.

El Likud, que dispone actualmente de 12 escaños de un total de 120, obtendrí­a entre 28 y 29 en los próximos comicios, según sondeos publicados hoy en los diarios Maariv y Yediot Aharonot.

Gracias al apoyo de partidos religiosos y a otro salto de Israel Beitenu, el bloque de derechas dispondrí­a de una corta mayorí­a, con 62 ó 63 diputados.

Israel Beitenu, creado por judí­os originarios de la ex URSS y dirigido por el diputado Avigdor Liebreman, partidario de la mano dura, obtendrí­a unos 15 escaños, cuatro más que en la la legislatura saliente.

Kadima se harí­a con 25 escaños, cuatro menos que actualmente. Y los laboristas (centro-izquierda) conservarí­an 16 de sus 19 curules actuales.

Los medios de comunicación dan ya por hecho que Netanyahu será el próximo primer ministro. «Hacia un gobierno Netanyahu-Lieberman», titulaba Maariv, y el Yedito afirmaba que Israel «cierra filas a la derecha».