La nueva secretaria de Estado, Hillary Clinton, proclamó una «nueva era para Estados Unidos» en su primer día de trabajo y dijo que el presidente Barack Obama la visitará hoy para fijar una unidad de objetivos.
«Creo con todo mi corazón que ésta es una nueva era para Estados Unidos», dijo Clinton a cientos de personas, entre ellos diplomáticos, tras su llegada al Departamento de Estado, un día después de su confirmación por el Senado.
Clinton enfrentará un sobrecogedor conjunto de desafíos en el exterior, entre los que se cuentan las guerras inconclusas en Irak y Afganistán, el conturbado proceso de paz en Medio Oriente, conflictos en ífrica y esfuerzos por recomponer la deteriorada imagen de Estados Unidos.
El gobierno de Obama está «comprometido a hacer progresar la seguridad nacional estadounidense, promover los intereses de Estados Unidos, y respetar, dando el ejemplo, los valores norteamericanos en el mundo», dijo.
Clinton saludó la «franqueza» y el «debate sano» para dar forma a la política exterior norteamericana, pero prometió dar fin a las divisiones que ocurrían entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado bajo el gobierno del predecesor de Obama, George W. Bush.
«Estamos esperando al presidente y al vicepresidente (Joseph Biden) que estarán esta tarde en el Departamento de Estado», expresó Clinton en medio de una masiva aclamación.
«Queremos enviar un mensaje claro e inequívoco: esto es un equipo y ustedes son miembros de este equipo», dijo. No se podrá hacer nada, «a menos que tengamos claro que todos nosotros formamos parte del equipo estadounidense».
«El presidente estará aquí en este segundo día de su mandato para hacerles saber (…) cuán seriamente está comprometido a trabajar con nosotros», agregó.
Al llegar al Departamento de Estado, quince minutos después de la hora prevista, una radiante Clinton salió de una limusina y estrechó las manos de cientos de personas presentes en el departamento de 20.000 funcionarios.
La nueva secretaria, un ex rival de Obama en la campaña presidencial, fue confirmada el miércoles como secretaria de Estado por el Senado, en una votación en la que obtuvo 94 sufragios y favor y dos en contra, y prestó juramento de inmediato en una ceremonia en presencia de su esposo, el ex presidente Bill Clinton.
Todos los aliados de Estados Unidos enviaron sus felicitaciones.
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, un aliado que creyó ver un aflojamiento de los lazos con Estados Unidos durante el gobierno de Bush, envió una carta en la que le ofrecía trabajar con ella por la paz en Medio Oriente y para contener las ambiciones nucleares de Irán.
Alemania es uno de los seis países que trabajan de consuno para disuadir a Irán de sus ambiciones nucleares.
En la audiencia de confirmación hace una semana, Clinton le dijo a la comisión de Relaciones Exteriores del Senado que el gobierno de Obama mantendría «una actitud hacia un compromiso (con Irán) que podría dar frutos».
La nueva secretaria de Estado no mencionó si Washington fijaría condiciones para este cambio en la política estadounidense tras casi 30 años de silencio oficial con Teherán.
La ex primera dama también abogó por luchar contra el cambio climático y a impulsar con fuerza la paz entre árabes e israelíes.
El secretario del Tesoro designado, Timothy Geithner, abogó hoy por reformar el sistema financiero del país para fortalecerlo y hacerlo más resistente a los altibajos del mercado.
Geithner dijo ante los miembros del comité de finanzas del Senado que su «principal prioridad» sería mejorar el sistema de regulación estadounidense para reforzar la capacidad del sistema financiero para enfrentar las crisis.
El secretario del Tesoro designado por el presidente Barack Obama y que espera a ser confirmado por el Senado, dijo también que será necesaria una fuerte regulación para que los mercados funcionen correctamente.
«La arquitectura de nuestro sistema financiero es poco sólida y anticuada. Necesitamos volver a diseñarla completamente», dijo Geithner.