La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, concluye hoy una visita a La Habana que relanzó las relaciones políticas y comerciales con el gobierno de Raúl Castro, y viajará a Venezuela para reunirse con el mandatario Hugo Chávez, principal aliado de Cuba.
Acompañada por Raúl Castro, Kirchner recorrió la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), en el oeste de La Habana, donde se encontró con los estudiantes argentinos, en el cierre de una agenda oficial de tres días.
La mandataria tiene previsto partir a las 14:20 locales a Caracas, en una gira que llamó la atención por hacer escala en los países de América Latina más distanciados con Washington en momentos en que Barack Obama acaba de asumir funciones en la Casa Blanca.
A tono con el creciente reclamo de gobiernos latinoamericanos para que Estados Unidos levante el embargo que aplica a Cuba desde hace 47 años, Kirchner criticó ese «cerco comercial» y abogó por el aumento de negocios e inversiones en la isla, tras participar en una ronda con empresarios de ambos países, 80 de ellos argentinos.
En su visita, Kirchner selló con Raúl Castro 11 acuerdos de cooperación en salud, biotecnología, comercio, agricultura, energía y alimentos, y pidió a los empresarios argentinos crear una sociedad de negocios con Cuba, basada en un modelo de «complementariedad, cooperación, integración y transferencia» tecnológica.
Kirchner puso especial atención al área de cooperación en biotecnología, al visitar centros científicos y acordar la creación de un centro binacional para la fabricación de vacunas y fármacos.
Su visita, la primera que realiza un jefe de Estado argentino a Cuba desde hace 23 años -la anterior fue de Raúl Alfonsín en 1986-, marcó una renovación de los vínculos, mínimos a nivel comercial y afectados políticamente por el caso de la médica opositora cubana Hilda Molina.
Molina, de 65 años, reclama desde hace unos 15 años al gobierno cubano permiso para visitar a su hijo y dos nietos que viven en Buenos Aires, pero el propio Fidel Castro, quien convalece desde hace dos años y medio de una enfermedad y fue sustituido por su hermano Raúl, dijo el año pasado que Cuba no podía ceder al «chantaje».
En declaraciones a la AFP, Molina desmintió versiones de algunos medios argentinos según los cuales en la visita de Kirchner avanzaron las gestiones para que el gobierno cubano le permitiera encontrarse con su familia en un tercer país, y citaron a México.
«A mi no me han informado nada. Eso tiene que ser un rumor, porque es muy absurdo. Yo no he recibido ningún indicio de nadie sobre mi caso», comentó la médica.
La médica pidió en una carta a Kirchner que intercediera por su familia ante Raúl Castro, pero hasta ahora la mandataria argentina no se ha pronunciado sobre el caso, ni sobre la petición que hicieron otros opositores para que los recibiera durante la visita a La Habana.
«Yo lo atribuyo a la complicidad con el gobierno cubano», afirmó el opositor Vladimiro Roca.
Los disidentes hicieron la misma solicitud a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que visitará Cuba en febrero próximo, pero estas reuniones no están previstas en la agenda oficial.
Los viajes de Kirchner y Bachelet forman parte de una intensa agenda de visitas de presidentes de América Latina a Cuba, que incluyó ya las de los mandatarios de Panamá y Ecuador, y seguirá con los de Guatemala, Honduras y México.