Terremoto causa daños ecológicos que tardarán en recuperarse


Familiares de Marco Jiménez, la ví­ctima 14 del pasado terremoto, es dejado en sepultura en Fraijanes a 35 kilómetros de San José.  FOTO LA HORA: AFP Yuri CORTEZ

Un área del tamaño de la metrópolis de Chicago sufrió graves daños ecológicos por el terremoto que sacudió a Costa Rica, por lo que las autoridades comenzaron a trasladar a jaguares y monos a otras zonas, aunque confí­an en que la propia naturaleza regenerará el medio ambiente.


El terremoto de 6,2 grados Richter del 8 de enero, con epicentro en la zona del volcán Poás, dejó al menos 23 muertos, varios desaparecidos, además de pérdidas materiales por más de 100 millones de dólares, que incluyen daños en una central hidroeléctrica, hoteles, cultivos, puentes, carreteras y viviendas.

Pero el daño ecológico es incalculable, pues los derrumbes y deslizamientos de tierra deterioraron cientos de hectáreas de bosques y cultivos, cambiaron el curso de los rí­os, redujeron el nivel de oxí­geno de las aguas y alteraron la composición del suelo, dijo el martes el ministro del Ambiente, Roberto Dobles.

«Va a tomar años» la recuperación de los daños ecológicos, expresó Dobles en una rueda de prensa junto a varios responsables de su ministerio.

Dobles dijo que los profesionales del Ministerio detectaron «serios daños en ecosistemas, cuencas hidrográficas y geomorfologí­a en al menos 550 kilómetros cuadrados», superficie similar a la que ocupa Chicago, la mayor metrópolis del centro-norte de Estados Unidos.

Indicó que si bien la naturaleza tiende a regenerarse por sí­ misma, su ministerio está adoptando diversas medidas para tratar de acelerar ese proceso y evitar la muerte de especies de flora y fauna en una zona famosa por su biodiversidad, situada a unos km de San José.

«Creo mucho en el poder regenerador de la naturaleza y de la gente también», afirmó el viceministro Jorge Rodrí­guez.

Los numerosos deslizamientos de tierra en la zona montañosa del Poás han llenado de lodo los cauces de los rí­os, reduciendo el nivel de oxí­geno en las aguas.

«La cantidad del barro en los rí­os impide la oxigenación y los peces han ido muriendo en gran cantidad», dijo el responsable ministerial de conservación, Rafael Gutiérrez.

Muchos rí­os han sufrido modificaciones en su curso, lo que está condenando a la sequí­a a animales, como monos y jaguares, pero también al ganado vacuno, y a grandes extensiones de cultivos de fresas.

«En Costa Rica, por las condiciones de las aguas, es normal que suceda este tipo de cambios de corriente, pero con este movimiento (telúrico) los cambios fueron mayores», dijo José Miguel Zeledón, del departamento de Aguas del Ministerio.

El sismo también causó cambios en la condición de los suelos, por lo que los geólogos están trabajando para determinar la viabilidad de reconstruir o no carreteras, puentes y aldeas derrumbadas por el terremoto, dijo el encargado de Geologí­a, Francisco Castro.