Fuente de inmensas esperanzas


La investidura de Barack Obama suscitó inmensas esperanzas en el mundo, pero también dudas frente a la magnitud de los desafí­os que le esperan al primer presidente negro de Estados Unidos.


Inmediatamente después de prestar juramento ayer en Washington, el nuevo gobernante recibió las felicitaciones de otros dirigentes del planeta.

Sin embargo, otras voces advirtieron contra las expectativas «irreales» ya que Obama hereda, a sus 47 años, un paí­s implicado en dos guerras -Irak y Afganistán- y con una de las más graves crisis económicas de la historia.

El primer ministro japonés, Taro Aso, afirmó confiar en la cooperación con Obama para reactivar la economí­a mundial. Y el Nobel de la Paz sudafricano Nelson Mandela saludó la llegada de un «nuevo mensaje de esperanza» a la Casa Blanca, asegurando compartir «la emoción» y «el orgullo» de todos los africanos.

El primer ministro británico, Gordon Brown, se congratuló por «un nuevo capí­tulo de la historia estadounidense y mundial», y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se declaró «resuelto a trabajar mano a mano» con Obama para «hacer frente juntos a los inmensos desafí­os» del mundo.

En cuanto al jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, invitó a Obama a «hacer frente juntos a los desafí­os actuales: la crisis financiera y la situación en Oriente Medio y en Afganistán».

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, expresó su deseo de que se profundicen las relaciones entre Washington y la Unión Europea (UE).

El jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, dijo que con la llegada de Obama la UE y Estados Unidos deberí­an «volver a comprometerse con la tarea de construir normas, confianza y acuerdos para nuestro mundo global», en un artí­culo publicado en el Financial Times.

El rey Juan Carlos I de España le envió un telegrama de felicitación, y el jefe del gobierno español, José Luis Rodrí­guez Zapatero, juzgó «muy positivo» el discurso inaugural de Obama, al mantener «vivas las esperanzas para lograr un orden internacional más justo».

Pese a este respaldo, Europa también recordó que el continente deberá mantener su propio lugar en la escena diplomática: «Francia y Europa seguirán desempeñando su papel, como acaban de hacer en Gaza», subrayó el canciller francés, Bernard Kouchner, en referencia a los esfuerzos para un alto el fuego entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamas en ese territorio.

En este contexto, el primer ministro israelí­, Ehud Olmert, deseó «buena suerte» a Obama y se declaró seguro de que sus paí­ses seguirán siendo «socios en la promoción de la paz y la estabilidad en Oriente Medio».

El presidente polaco, Lech Kaczynski, aseguró que confí­a en que Obama lleve a cabo el proyecto del escudo antimisiles con bases en el este europeo y señaló que «el primer discurso (…) ya indica que lo que fue acordado durante el mandato de George W. Bush será realizado».

China, por su parte, llamó a Obama a levantar «los obstáculos» que entorpecen la cooperación militar entre Pekí­n y Washington, mientras la prensa oficial elogiaba la herencia de la administración Bush en materia de relaciones bilaterales y se interrogaba sobre el futuro de esas relaciones con el nuevo presidente.

La nota escéptica la pusieron Irán, Rusia y Venzuela, quienes durante el gobierno de George W. Bush ampliaron sus diferencias con Washington.

Mientras Irán espera ver «las acciones polí­ticas» de Obama para juzgar sus intenciones respecto al régimen islámico, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y el mandatario venezolano Hugo Chávez, se mostraron escépticos.

«Las mayores decepciones nacen de grandes esperanzas», aseguró Putin, en coincidencia con Chávez, que dijo: «Nadie se haga aquí­ ilusiones: se trata del imperio norteamericano».

No obstante, matizó: «Ojalá la llegada de un nuevo presidente marque un cambio de verdad en las relaciones con los paí­ses del tercer mundo, de respeto a la soberaní­a y la libertad de los pueblos», dijo.

El jefe del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, afirmó que el discurso de Obama le dejó «un gran signo de interrogación», mientras que la presidenta argentina, Cristina Kirchner, de visita en la isla, aseguró que el discurso confirmó «las buenas expectativas» que genera el flamante mandatario estadounidense.

Bolivia «saluda este acontecimiento histórico y abriga un auténtico sentimiento de esperanza para que el nuevo gobierno, encabezado por un presidente negro, represente un nuevo principio en la relación de Estados Unidos, América Latina y Bolivia», dijo el canciller David Choquehuanca.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, se congratuló por las «grandes esperanzas» que ha despertado Obama, mientras que el canciller peruano, José Garcí­a Beluande, aseguró que con el gobierno de Obama «puede haber una mejor actitud al diálogo».

Y el papa Benedicto XVI instó en un telegrama a que el nuevo gobernante fomente «la paz y la cooperación entre las naciones», en el mismo espí­ritu que varios gobiernos latinoamericanos.

«Esperamos que la nueva administración estadounidense refleje (…) una acción más dignificada entre los paí­ses más pequeños y pobres ante esa potencia mundial», dijo el vicecanciller nicaragí¼ense para Asuntos de Cooperación, Valdrack Jaenske.

Colombia aspira a que se mantenga la ayuda para el combate al terrorismo y las guerrillas izquierdistas: «Confí­o en que el presidente Obama nos va a seguir apoyando. í‰l es muy firme en la lucha contra el terrorismo», señaló el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

El presidente de México, Felipe Calderón, deseó «sinceramente, el mayor éxito en la gestión al nuevo Presidente» y expresó su confianza en que Obama logre sacar a su paí­s de la crisis económica porque «en esa medida también nos va a ayudar a los mexicanos».

En Australia, el primer ministro Kevin Rudd aseguró que «es un momento extraordinario no sólo para el pueblo de Estados Unidos, sino para todos aquellos que (…) creen en la democracia, la libertad y el progreso»