No parecí­a que fuera a suceder


El mediodí­a de ayer, marca el inicio de un nuevo perí­odo presidencial en Estados Unidos. En una ceremonia a un costo de 170 millones de dólares, presenciada por alrededor de dos millones de visitantes que colmaron la explanada y escalinatas del Capitolio, y resguardada por un dispositivo de seguridad de más de 12 mil 500 soldados y reservistas militares, muchos miles más de policí­as de todo el paí­s y agentes del FBI y del Departamento de Seguridad Nacional, Barack Obama prestó juramento como el 44 Presidente de Estados Unidos.

Ricardo Rosales Román
rosalesroman.cgs@gmail.com

A partir de George Washington (que gobernó de 1789 a 1797), 14 presidentes más gobernaron durante ocho años, 17 por cuatro años, uno durante un año, dos por tres años, uno durante 16 años, dos por dos años, dos durante seis años, uno por 12 años, uno durante cinco años, y de dos sólo se sabe que estuvieron en 1841 y 1881, respectivamente, sin decirse nada sobre la duración de su mandato.

No sé a quiénes de esos mandatarios los estadounidenses consideran los mejores del promedio. Lo que se informó recientemente es que el 65 por ciento de los consultados «creen que Barack Obama va a ser un presidente «mejor» que el promedio». (elPeriódico, Guatemala, 19 de enero de 2009).

Quienes me leen conocen que pongo en cuestión y no le doy validez a las encuestas, aunque no ignoro ni desconozco los deliberados y definidos propósitos con que se hacen, se dirigen y levantan. Se trata de beneficiar o perjudicar a quien conviene a los que las ordenan y patrocinan. En este caso, lo que se ausculta son los deseos o ilusiones de la población, lo cual no quiere decir que sea lo que en realidad vaya a suceder.

En mi opinión, a la mayorí­a de presidentes republicanos se les puede considerar entre los peores del promedio. La excepción es Abraham Lincoln (1861 – 1865). Al respecto, ninguna duda tengo que el más nefasto para Estados Unidos y el mundo entero, es el republicano George W. Bush y es por ello que abandona la Casa Blanca por la puerta de atrás.

Entre los demócratas, me parece que dos son los presidentes a los que se les puede considerar entre los mejores del promedio (si es que los hay). Es el caso de Franklin Délano Roosevelt (1933 – 1945) y Jimmy Carter (1977 – 1981).

Cuando me refiero a los presidentes estadounidenses que considero entre los peores, es en relación a sus polí­ticas para su paí­s y para los demás paí­ses y pueblos del mundo. En cuanto al sistema capitalista que contribuyeron a institucionalizar y el imperio en que desembocó, son los republicanos los que «mejor» han desempeñado su papel de administradores y gerentes del capital y el imperio. La diferencia con los demócratas es que los demócratas están mejor preparados y muestran más competencia para salvaguardar los intereses del capitalismo, y administrar y gerenciar el poderí­o imperial.

Lo nuevo que surge con lo que pareciera haber comenzado en Washington ayer, es que por primera vez un afroestadounidense ocupa el más alto cargo de su paí­s. Lo hace cuando el mundo está al borde de la peor de las recesiones de las últimas siete décadas, tienen lugar dos guerras de ocupación no resueltas y la constante agresión a los palestinos por parte de Israel, se amenaza y hostiga a paí­ses que la Casa Blanca considera como enemigos de la libertad y la democracia occidental, y hay una guerra contra el terrorismo internacional que ha cercenado y abolido las más elementales libertades y derechos del hombre, cometido crí­menes, atrocidades, torturas y vejámenes contra quienes la administración republicana ha mantenido en sus prisiones y contra quienes acosa y persigue.

De todo ello, los principales responsables son los codiciosos dueños de bancos, financieras y aseguradoras de Estados Unidos, la Reserva Federal (FED), el complejo militar corporativo, los halcones del Pentágono, el fundamentalismo ultraconservador y fanático, el Departamento de Estado, y el cada vez más expandido engranaje de información, inteligencia, vigilancia, represión y terror de que dispone el imperio alrededor del mundo.

No quiero terminar sin decir que hasta ayer pensaba que no iba a tener ocasión de ver que un negro estadounidense llegara a la Presidencia de Estados Unidos. Lo que parecí­a imposible, aconteció este martes 20 de enero de 2009. Ya se verá si es posible y real el cambio que proclama el ahora presidente Obama. En opinión del periodista mexicano Carlos Ramí­rez, todo indica que Obama es mucho más de lo mismo. Así­ lo asegura y fundamenta. (El Financiero, México, 3 de diciembre de 2008).

En cuanto a los resultados de las votaciones para diputados y autoridades municipales en El Salvador, la información y datos de que ya se dispone, permite tener una opinión inicial e interpretar y caracterizar lo que en el vecino paí­s hermano acaba de tener lugar. A ello me referiré en una próxima oportunidad. Lo que sí­ puedo adelantar es que el evento comicial del pasado domingo es de lo más importante en el contexto, escenario y entorno regional así­ como para la correlación de fuerzas y el futuro en Centro América.