Rusia y Ucrania alcanzaron ayer un acuerdo para poner fin a su guerra del gas en unas maratonianas negociaciones, mientras que Europa espera, una vez más, contar de nuevo con el gas ruso que le llega por territorio ucraniano.
«Como aseguró la parte ucraniana, el suministro (de gas, ndlr) se reanudará enteramente dentro de poco», anunció el primer ministro ruso, Vladimir Putin, tras unas largas conversaciones con su homóloga ucraniana Yulia Timoshenko en Moscú.
Las compañías estatales rusa Gazprom y ucraniana Naftogas firmarán hoy un acuerdo sobre las condiciones para el suministro de gas ruso a Ucrania y su tránsito hacia Europa, afirmó, por su parte, el servicio de prensa de la jefa del gobierno ucraniana.
«Recibimos positivamente el anuncio de un acuerdo político, pero también nos mantenemos bastante prudentes, porque ya hubo muchos acuerdos rotos y promesas no cumplidas», estimó la presidencia checa de la UE en un comunicado, recalcando que el nuevo contrato entre Rusia y Ucrania «aún no fue firmado».
El acuerdo del domingo prevé que Rusia venda en el futuro su gas a Ucrania «a un precio basado en la fórmula europea», pero con una rebaja del 20% para 2009 «con la condición de que los precios de tránsito se mantengan en los niveles fijados para 2008», explicó Putin.
«A partir del 1 de enero de 2010, Ucrania y Rusia pasarán a precios europeos para el gas y el tránsito», añadió.
Dependiendo de los países, una vez se reabran las compuertas, se necesitarán entre 24 y 72 horas de suministro ininterrumpido para recibir de nuevo gas ruso, que representa un cuarto del consumo de gas de la UE y que transita en su mayoría por territorio ucraniano.