Antes incluso de desempacar en Washington, el equipo de gobierno del presidente entrante Barack Obama y el nuevo Congreso federal decidieron enfrentar la peor crisis económica desde la década de 1930 en Estados Unidos a fuerza de cientos de millones de dólares.
La primera versión de «la ley de Reactivación e Inversión estadounidense en 2009», que los demócratas presentaron la semana pasada a la Cámara de Representantes, comprende un paquete de fondos de 825.000 millones de dólares.
Esa cifra, que podría desatar el pánico del contribuyente más avezado, se descompone en un plan gigantesco de desgravaciones fiscales (275.000 millones de dólares) y un programa de inversiones por 550.000 millones, casi dos tercios del presupuesto a considerar.
El texto puesto a consideración de los congresistas apunta a «crear o salvaguardar» de tres a cuatro millones de empleos, 90% de ellos en el sector privado, donde el equipo de Obama espera particularmente que se abran puestos en la construcción y la industria manufacturera.
Las votaciones de gasto público nunca fueron muy bien recibidas en Estados Unidos: en 1993, los republicanos del Senado bloquearon un plan de reactivación económica del entonces flamante jefe de la Casa Blanca, Bill Clinton, porque consideraron exorbitante la suma de 19.500 millones de dólares propuesta.
Los republicanos, que serán oposición a partir del martes cuando asuma el gobierno demócrata de Barack Obama, parecen igualmente difíciles de convencer, más aún cuando se prevé que el déficit presupuestario alcance un récord de 1,2 billones de dólares en el ejercicio 2008/2009, sin contar el paquete para reactivar la alicaída economía nacional.
Con una tasa de desempleo de 7,2%, «sin dudas que la recesión actual es mucho más grave que todas las de las últimas décadas», señalaron los analistas de Moody»s Economy.com.
Algunos dentro del propio Partido Demócrata han criticado las reducciones impositivas propuestas originalmente por el equipo de Obama. Por el contrario, los alivios fiscales gozan de aprobación entre los congresistas republicanos.
Se prevé la creación de un sitio de internet para observar el desarrollo de las inversiones, así como un comité de vigilancia para alertar al Congreso sobre eventuales problemas de gestión de los proyectos.
Los representantes y senadores demócratas aspiran a votar el plan y rápidamente enviarlo a la oficina del nuevo presidente con el fin de lograr su promulgación antes del receso legislativo de mediados de febrero.
Una energía limpia, eficaz, estadounidense (54.000 millones de dólares)
La ciencia y tecnología» (16.000 millones)
La modernización de las carreteras, puentes, transportes y vías
navegables» (90.000 millones)
La educación» (141.600 millones)
Reducciones de impuestos para remunerar el trabajo y crear empleos (para el 95% de los asalariados y numerosas empresas)
La baja de los costos de la salud» (24.100 millones)
La ayuda a los asalariados afectados por la crisis» (102.000 millones)
El mantenimiento de los empleos del servicio público y la protección de los servicios vitales» (91.000 millones).