La totalidad de las naciones del mundo se preguntan si mañana 20 de enero de 2009 el acto de toma de posesión del nuevo gobierno que presidirá Barack Obama, del nuevo Senado y Congreso integrado por mayorías del Partido Demócrata en los Estados Unidos, es el inicio de una nueva conciencia social y económica que hará cambiar al mundo económica, política y socialmente, produciendo ese soñado amanecer.
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Las mayorías del mundo se identifican con el nuevo presidente norteamericano, hijo de padre africano y de madre norteamericana, que creció y vivió los sentimientos de frustración y superación que se dan en las minorías, especialmente en las minorías que integran el pueblo de los Estados Unidos.
El presidente Obama recibe la mayor crisis económica y social de los últimos 50 años en su país. El sistema liberal, el libertinaje de los bancos, el abuso y enriquecimiento de los ejecutivos de las grandes corporaciones ha producido una recesión económica que se iniciara con la crisis inmobiliaria, con la pérdida de confianza en el sistema financiero y las consecuentes quiebras de muchos bancos y entidades aseguradoras y más delicado aún, con el desempleo de millones de personas en Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina.
En sus manos, en sus hombros y en el del Partido Demócrata está el presente y el futuro. ¿Sabrán implementar y aplicar las medidas que devuelvan la confianza, que garanticen a la clase media su estabilidad y a los pobres del mundo la esperanza de un nuevo trato que les permita una vida mejor? Solo el tiempo dará la respuesta, confirmará que la elección del Presidente y Vicepresidente de los Estados Unidos, de la mayoría demócrata en el Senado y en el Congreso fueron acertados. De lo contrario, el mundo perderá la esperanza, se radicalizará al comprobar que la sociedad continúa concentrando la riqueza en unos pocos, subyugando a la clase media y condenando a la miseria a los más pobres.
¿Es Barack Obama el renacimiento de los ideales del sueño americano, de Lincoln, de Roosevelt, de Kennedy, de Martín Luther King? La tarea es inmensa más no imposible, da esperanzas no sólo la elección del nuevo Presidente Demócrata sino del equipo de personas que ha seleccionado para que le acompañen, donde sin duda alguna destaca Hilary Clinton, brillante mujer que perfectamente pudo haber sido la primera presidenta de los Estados Unidos y que con humildad y vocación de servicio a aceptado convertirse en la Secretaria de Estado.
También es positivo reconocer que John Mackein públicamente ha dicho que se dedicará a trabajar, a contribuir y no a crear una oposición destructiva para así no convertirse él y el Partido Republicano, como sucede en Guatemala, en los frustrados que al no ganar se dedican a obstaculizar las soluciones y actuar con diferentes golpes de mano, en los guerrilleros políticos que destruyen y no construyen las soluciones sociales, económicas y políticas que la mayoría de toda la población de todos los países requiere.
Cuatro años de gobierno no serán suficientes pero sí son la primera etapa de una oportunidad de resolver la crisis, de corregir los abusos que en nombre de los norteamericanos se cometieron en contra de la mayoría de los ciudadanos de ese país y que tristemente han promovido la crisis que afecta a todos los países del mundo.
Con la esperanza, con el deseo, con la necesidad que el éxito del gobierno demócrata en Estados Unidos se produzca, esperemos y deseemos buena suerte al presidente Barack Obama, a su gabinete, Senado y Congreso para que su éxito contribuya al desarrollo humano mundial.