En busca de otro MI


El nuevo entrenador de la Selección de Ajedrez de Guatemala, el colombiano Alder Escobar Forero, comparte con La Hora Deportiva su intención de dejar al paí­s el legado de al menos otro Maestro Internacional, aparte de el ya existente MI Carlos Juárez, que le pueda dar al paí­s una base más sólida para las futuras generaciones del deporte ciencia nacional.


El nuevo estratega recién acaba de comenzar el trabajo con los ajedrecistas nacionales, con miras a los Juegos Centroamericanos, por tanto que fue presentado de manera oficial el pasado 16 de enero en el salón principal de la Federación Nacional de Ajedrez.

¿Qué proyecciones guarda para el ajedrez guatemalteco?

Vengo con mucha expectativa para trabajar con el equipo olí­mpico. Básicamente me han hablado de los Juegos Centroamericanos, por lo cual tenemos poco tiempo, entonces la idea es trabajar de manera intensiva. Creo que hay mucho potencial en Guatemala. He hablado con los directivos de la Federación acerca de algunas ideas que deseo desarrollar acá, algunos proyectos, y la idea es mejorar el nivel del bloque de todo el grupo y hacer un buen papel en cada juego que se pueda llevar a cabo de aquí­ en adelante.

¿Se puede hacer esto en menos de un año?

El proceso es muy lento, con mucho estudio y preparación, por eso tenemos que intentar acelerar un poco. Contamos con más o menos siete meses para el trabajo con miras a los Centroamericanos, que se ve un poco complicado. Mi disposición es muy buena y espero que la del grupo también. Podemos ganar tiempo, aunque si se desean resultados a un gran porcentaje se necesita de un trabajo de más de un año.

¿Cómo nació la inquietud de estar en Guatemala?

Habí­a hablado con Wilson Lorenzana, quien me comento sobre la dirección del ajedrez guatemalteco, le dije que sí­, que me interesaba ganar una experiencia nueva. Me agradó la idea y se fue madurando con la Federación, pero mi primer contacto fue Lorenzana el año pasado en el Iberoamericano de México. Esto es alguno nuevo para mí­ y en realidad vengo muy motivado.

¿Fue hasta entonces que empezó a indagar sobre el ajedrez guatemalteco?

En la olimpiada tuve la oportunidad de observar a los jugadores olí­mpicos guatemaltecos, además, con la inquietud de la dirigencia en este paí­s se acrecentó el deseo de saber más del ajedrez de acá mediante la literatura. Creo que existe mucho talento que se puede explotar para que lograr más maestros internacionales, aprovechando los recursos y la buena disponibilidad de los directivos y ajedrecistas.

¿Pero para lograrlo, en qué se debe de poner mayor énfásis?

En estos momentos el objetivos son los Juegos Centroamericanos, pero si lo vemos a largo plazo se debe de renovar el grupo de jugadores, es importante un grupo de élite pero con ajedrecistas que vengan desde la camada de infantiles y juveniles, eso es muy importante. Ahora el grupo que se dispone está maduro pero hay que trabajarlo para los Centroamericanos y no hay tiempo que perder, cogiendo un infantil y prepararlo. Pero en proyección es bueno trabajar con un grupo de chicos.

Se puede empezar a trabajar con los doce finalistas que luchan la clasificación a la selección nacional, hay que pulirlos, pero es importante empezar a pulir a los de atrás, primero para que los jóvenes aprendan de la generación que está en estos momentos.

¿Qué opinión le merece la jerarquí­a en Guatemala de Carlos Juárez?

Jugadores como él provocan dos reacciones, una es que se desista en derrotarlo o que se decida continuar en la preparación para lograr superarlo. Creo que en el ajedrez siempre ha pasado eso, les ha sucedido a los soviéticos y a otros más. Por ejemplo, en mi natal Colombia por muchos años me convertí­ en la sombra de un buen jugador, hasta que al final logré derrotarle.

Ya esa es la actitud de la gente, que diga, vamos a intentar aprenderle de la actitud de su juego (Carlos Juárez), de su estilo para intentar ganarle. í‰l ha hecho lo que se ha tenido que hacer, que es mantenerse y que no es fácil, y eso significa que él se prepara muy bien para estar allí­.

Ahora que está en el paí­s, ¿cuál ha sido su primera impresión del deporte ciencia local?

Por lo que habí­a escuchado en casa y en otras partes, el paí­s vive por una turbulencia peligrosa, pero eso no me importa, porque es compensado con la receptividad de la gente de acá, se nota que estiman a los que vienen de afuera para ayudarles. Los ajedrecistas se alegraron cuando vieron entrarme (en la Federación de Ajedrez) porque supusieron que ya no vendrí­a, y eso me hace sentir como que llevo muchos años aquí­.

Además, por qué no decirlo, en Colombia también se vive con factores muy difí­ciles, pero no me importa, lo primordial es el calor de la gente y que nos presten las herramientas necesarias para obtener los éxitos que se buscan.

Los directivos de la Federación es gente receptiva y les estoy dando a conocer varias ideas que traigo, acerca de cómo promocionar el ajedrez, para que sea más vistoso en público; algunos eventos que hay que realizar para que la gente venga a observar el ajedrez, que vean para qué sirve este deporte en los niños, que ayuda en su desarrollo conectivo, en su medio, entre otros.

Se debe de vender el ajedrez, es una disciplina que no es costosa practicarla, ayuda a la sociedad.

¿Y cuáles son estas proyecciones?

Me gustarí­a fijarme la meta de dejarle a Guatemala otro Maestro Internacional. Eso es mucho trabajo y tarda bastante, pero creo que lo puedo lograr. Otra es chequear a algunos de los jóvenes y pequeños para proyectarlos para que algún dí­a sean Maestros. También cumplirle al Comité Olí­mpico y a la Federación de Ajedrez.

En estos momentos es prematuro hablar sobre un posible prospecto. He observado al grupo de los 12 finalistas y tienen una buena lí­nea de juego, por lo que quizá de aquí­ salga el o los futuros Maestros Internacionales.