Barack Obama, quien llega el martes a la Casa Blanca, prometió a los estadounidenses que triunfará donde George W. Bush fracasó, intentando capturar al enemigo número uno de Estados Unidos, Osama bin Laden, pero puede que se enfrente a las mismas dificultades que su predecesor.
«Osama bin Laden es la ballena blanca del antiterrorismo estadounidense», comenta James Leis, experto en antiterrorismo del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), en referencia a la novela «Moby Dick», que narra la interminable persecución de un cachalote por un marinero, del que prometió vengarse.
Obama estimó el miércoles que el jefe de Al Qaeda seguía siendo la «amenaza número uno para la seguridad estadounidense», luego de la difusión en internet de un mensaje audio de Bin Laden, que advierte al presidente entrante sobre la apertura de nuevos frentes en su guerra santa contra los intereses occidentales.
«Vamos a hacer todo lo posible para impedir que (Al Qaeda) cree refugios desde los cuales pueda atacar a los estadounidenses», añadió el presidente electo.
«Mataremos a bin Laden, destruiremos Al Qaeda», había incluso asegurado durante su campaña, acusando al gobierno saliente de haber equivocadamente dejado de lado esta búsqueda para dedicarse a la guerra en Irak.