Una sequía inédita en 50 años, que golpea las producciones cerealeras de Argentina, Brasil y Uruguay, explica la reciente recuperación de los precios de las materias primas en los mercados internacionales, según analistas.
En Argentina, primer exportador mundial de harina y aceite de soja, cuarto de trigo y segundo de maíz, la zona más afectada se extiende sobre unos 150 mil km2 en las ricas tierras de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos (centro-este).
En 2008, llovió en esta región un 40% del promedio anual, con un nivel de sequía que no se veía desde 1961, según el Servicio Metereológico argentino.
Uruguay tiene el rendimiento de trigo más alto del Mercosur, con 3 toneladas del grano por hectárea, pero la sequía provocó pérdidas que fluctúan entre el 30 y el 50% de sus cultivos, según la Cooperativa Agraria Nacional (Copagran), mayor asociación de productores.
La situación llevó al gobierno de Tabaré Vázquez a decretar la «emergencia agropecuaria».
«Las consecuencias de la sequía son gravísimas. Hasta la soja, el cultivo más resistente, sufre», dijo Hugo Iturraspe, presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, una de las entidades agrarias argentinas.