Sembrar para Guatemala


Todos los guatemaltecos tenemos la obligación de sembrar de una u otra forma para que nuestro paí­s progrese. El dí­a 15 y 16 de enero del año 2000, conforme al protocolo de cambio de mando, el presidente Alfonso Portillo y yo lo dedicamos a las acostumbradas reuniones bilaterales con los jefes de Estado o representantes de Gobierno que asistieron al acto de toma de posesión de mando con que se inició nuestro mandato de conformidad con la Constitución y la amplia votación que el pueblo de Guatemala nos otorgó.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Fue en esas fechas que aprovechando la excelente relación existente entre el gobierno de China con sede en Taiwán y Guatemala, le planteé a su representante el requerimiento que se nos donara y prestara recursos suficientes para la creación de cuatro institutos tecnológicos en el paí­s. Uno en la costa sur, uno en la costa norte, otro en el oriente y otro en el occidente del paí­s.

El representante de ese hermano pueblo indicó que trasladarí­a el requerimiento al gobierno de China en Taiwán, a los 60 dí­as recibimos la respuesta que se nos donarí­a recursos para ser los estudios y planos y se otorgarí­a un préstamo para la construcción y equipamiento de un instituto técnico, dejando a nuestro criterio la elección donde construirlo.

No fue difí­cil tomar la decisión que el instituto fuera construido en la costa sur, sabiendo la elevada concentración de trabajadores en la agroindustria que existe ahí­. Optamos por el departamento de Escuintla, considerando que parte de los terrenos de la finca presidencial Santo Tomás de Castilla o de los terrenos de las fincas que posee el INDE podrí­an ser utilizados para el efecto.

Se escogió como unidad ejecutora a Fonapaz, que se encontraba bajo la responsabilidad Arí­stides Crespo, conocido diputado del departamento de Escuintla. Después de varios meses y habiéndose escogido el terreno en definitiva, se nos presentó el anteproyecto de las instalaciones al cual le efectuamos algunas modificaciones previendo que con el tiempo dicho instituto deberí­a ser ampliado. Transcurrió nuevamente el tiempo y se nombró a cargo de Fonapaz al diputado Haroldo Quej, quien fue sustituido posteriormente por Mario Montenegro, durante cuyas gestiones se concluyó el proceso y se sacó a licitación el proyecto.

Con la lentitud que lamentablemente se da en muchas cosas, pasó el tiempo y le corresponde ahora al gobierno que preside ílvaro Colom inaugurar la obra concluida y equipada al ciento por ciento. El presidente consideró trasladarle la responsabilidad de operar este instituto a la Universidad de San Carlos de Guatemala, hecho que me parece adecuado.

Ignoro cómo se llamará el instituto, si alguien hará el historial de cómo Guatemala, la costa sur y Escuintla lograron la creación de este importante instituto técnico que deberí­a ser replicado por lo menos en la costa atlántica, en el oriente y en el occidente.

A diferencia de muchas personas que han sido parte de los gobiernos, de las municipalidades, del Intecap o del Irtra, la satisfacción de la obra concluida no será que se mencione mi nombre, mucho menos que se le adjudique el mismo en cualquier forma al instituto o a su producto; la satisfacción es haber sembrado y ver que pronto el producto humano de nuestra idea florecerá.