Un cliente apaleado hasta la muerte, tiroteos con muertos: los porteros de discotecas han empañado en muy poco tiempo la reputación festiva de la noche madrileña, por cuyo control luchan al parecer distintas mafias en una guerra que ha alarmado a las autoridades.
Dos clanes rivales con métodos iguales de brutales se enfrentan por el control del jugoso negocio de la seguridad de los innumerables bares de copas, clubes y discotecas de la capital española, según la policía.
Los «Miami», una banda de «gorilas» españoles desmantelada en varias ocasiones de forma parcial en estos últimos años, se enfrenta ahora a la competencia cada vez mayor de «los búlgaros», un clan formado por eslavos.
Esta «guerra de las discotecas» como la ha bautizado la prensa, se saldó en la noche del domingo al lunes con un sangriento tiroteo, que causó dos muertos y tres heridos.
Tras un breve y duro altercado, un español, aparentemente relacionado con los «Miami» abatió de un tiro en el cuello a Catalin Stefan Craziun, el jefe de los porteros de Heaven (El Paraíso, ndlr), una discoteca del centro de la capital.
Este rumano imponente, apodado «Rompecostillas», tenía antecedentes por secuestro. Según El País, era el lugarteniente del jefe de los «Búlgaros», el mismo relacionado con el «Sheriff de Coslada», el jefe de la policía local de una localidad de Madrid, detenido en mayo por corrupción.
Perseguido mientras huía, el agresor hirió a otros dos porteros, un cliente, y abatió al empleado español de otro local nocturno antes de ser detenido, con su pistola Glock todavía en la mano.
Esa misma noche con menos de una hora de intervalo y a menos de un kilómetro de ahí, un colombiano fue herido en la cabeza con una pistola de fogueo disparada a bocajarro a la salida de un bar, sin relación aparente con el primer caso.
Estas agresiones, añadidas al asesinato por un sicario de un ex «capo» de la droga colombiano en un hospital madrileño, el jueves pasado, han desatado la alarma.
«En los últimos días hemos tenido dos sucesos o tres que nos obligan a incluir entre nuestras prioridades la lucha contra el crimen organizado en la ciudad y en la región», declaró el martes el ministro socialista de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El responsable de la seguridad de la región de Madrid, el conservador Francisco Granados, reclamó responsabilidades a la delegación del gobierno central, denunciando que «el crimen organizado se ha adueñado de la noche de Madrid».
Los porteros madrileños, una parte de los cuales se sospecha que controla la venta de drogas en las discotecas más que impedirla, además de dedicarse por cuenta de terceros al cobro de deudas y secuestros, no están en estos momentos muy bien vistos en la capital española.
Ivo, el supuesto jefe de los «Búlgaros», aseguró, por su parte, en una entrevista que publica este miércoles el diario El Mundo que «los policías nos criminalizan para quitarnos el negocio», al tiempo que asegura que «nos indigna que nos traten de delincuentes, de asesinos, de terroristas, de traficantes, de todo lo que pueden inventar para descalificar a una persona».
Los porteros ya habían copado la actualidad en noviembre cuando uno de ellos había apaleado hasta la muerte a un cliente de 18 años.
Unos días más tarde, el ayuntamiento de Madrid cerró algunos de los más famosos bares de copas y salas de conciertos de la capital alegando falta de licencia o fallos en la seguridad.
Todo ello para gran perjuicio de los noctámbulos madrileños, que ya había visto como en los últimos años se había cerrado gran parte de los «afters», unos clubes, a menudo clandestinos, que abrían hacia las 06H00 de la mañana para cerrar a veces a primera hora de la tarde.
Siempre con los porteros por medio: una revista publicó el pasado año una escucha telefónica en la que una actriz española, asidua de las revistas del corazón, pedía a un miembro de los «Miami» dar una paliza a un periodista de televisión.