El primer oro olí­mpico


Irving Saladino, atleta panameño, en el momento de un salto. í‰l llegó como claro favorito en su disciplina para los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n, y sus perseguidores quedaron lejos de alcanzarlo. FOTO LA HORA: Archivo.

El deportista panameño Irving Saladino consiguió en 2008 la primera medalla de oro en atletismo para América Central, al imponerse con 8,34 metros en la final del salto de longitud de los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n.


Irving Saladino ofreció la medalla de oro a Panamá y Centroamérica.

Amante de internet y de los autos, Saladino llegó a la justa olí­mpica luego de lograr en Hengelo, Holanda, la mejor marca de los últimos 14 años con un brinco de 8,73 metros, séptimo mejor registro de todos los tiempos, a 22 centí­metros del récord mundial (8,95 m) que ostenta el estadounidense Mike Powell desde 1991.

«Podí­a haber dado más, pero lastimosamente tuve una lesión y no me pude entrenar del todo para los Juegos Olí­mpicos. De todas maneras todaví­a hoy me siento muy contento y orgulloso del trabajo realizado», dijo Saladino, quien consiguió asimismo la primera medalla olí­mpica de oro para su paí­s.

«Creo bastante en poder alcanzar el récord del mundo, pero muchas veces uno piensa que esto no sale como uno quiere, sino que llega en el momento menos esperado», agregó Saladino, quien en su tiempo libre disfruta del reggaeton, el reggae, el rap y el hip-hop, principalmente de 50 Cent, su artista preferido.

Nacido el 23 de enero de 1983 en la Provincia de Colón, en la costa Atlántica de Panamá, Saladino procede de una familia humilde.

Su padre, David Saladino, relató que le compró a su hijo cuando era niño un guante de béisbol y un bate porque querí­a que Irving fuera beisbolista.

«Era lo que a mi me gustaba y ese deporte estaba pagando buena plata», indicó.

Saladino padre también contó que en ocasiones llamaba al entrenador de Irving, Florencio Aguilar, para preguntarle sobre la evolución de su hijo en el atletismo, en un tiempo en que el muchacho solí­a faltar a los entrenamientos.

«Si tú no vas a seguir en el atletismo yo te voy a poner atrabajar porque no puedes estar de vago», le advirtió en su momento.

«Le conseguí­ trabajo (como electricista) pero sólo duró una semana», agregó David Saladino.

Las cosas cambiaron luego de un campeonato centroamericano en el que Irving logró un pase para un Mundial en Jamaica. «A partir de ahí­ tomó más en serio el atletismo», dijo el padre.

En sus inicios Irving Saladino también tení­a que preparar su pista de salto, transportando él mismo la arena y preparando la fosa, que en ocasiones se llenaba de agua.

«Era un poco divertido porque éramos muchos atletas los que nos í­bamos a cargar la arena de una pista a otra para entrenar y nos apoyábamos bastante. Con buena fe y ganas de hacer las cosas lo tomábamos como una diversión», recordó Saladino.

El 18 de agosto de 2008, Saladino llenó de orgullo y júbilo a su paí­s cuando en la final del salto largo superó a sus más próximos rivales de Sudáfrica y Cuba.

Panamá llevaba 60 años sin ganar una medalla olí­mpica, desde que en los Juegos de Londres 1948 el velocista Lloyd LaBeach, único representante panameño en aquella cita deportiva, logró en el mí­tico estadio de Wembley dos medallas de bronce en la modalidad de 100 y 200 metros planos.

Saladino aseguró que todaví­a no ha pensado en los Juegos Olí­mpicos de Londres-2012, aunque afirmó que su objetivo es competir en esa cita.

«Lo que sí­ tengo en mente es llegar a los Juegos Olí­mpicos de Londres y luchar como lo hice» en Pekí­n, dijo el deportista.