El solsticio polí­tico


En muchos paí­ses es una tradición, una importante costumbre polí­tica que los miembros del Gabinete de Gobierno, ministros y secretarios pongan a disposición del Presidente de la República su cargo, a fin de año.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Con ello, los ministros y secretarios evidencian su respeto al dejar en libertad al mandatario de aceptar o no su renuncia a ese puesto polí­tico que el Presidente les otorgó. Es un procedimiento en el que con menos desgaste, estos funcionarios puedan retirarse de una manera adecuada y hasta tranquila del puesto que desempeñaron.

Los integrantes del Gabinete son personas de confianza a las que el Presidente escogió por tiempo indefinido. Como en anteriores oportunidades lo he señalado, son los fusibles o las candelas que el Presidente, polí­ticamente, tiene a su disposición. Si una candela se agota, se prende una nueva en su remplazo; si un fusible se quema, se cambia; incluso, si el fusible se sobrecalienta porque ha tomado o no las decisiones polí­ticas, económicas y sociales que le son necesarias al paí­s y convenientes al gobierno, llega el momento de remplazarlo.

Que mejor forma para un gobierno democráticamente electo, que el dí­a 14 de enero el Presidente y Vicepresidente presenten, con su Gabinete en pleno si es el caso renovado, el informe de la situación general de la República y de los negocios de su administración, ante el órgano más representativo del pueblo.

Ese dí­a es trascendental, por ello en el palacio legislativo está presente el cuerpo diplomático, legí­timos representantes de los gobiernos acreditados en nuestro paí­s. El acto deberí­a ser transmitido por televisión y radio, de forma directa a nivel nacional, como sucede en la mayorí­a de paí­ses democráticos.

No considero que el presidente ílvaro Colom vaya a incurrir en el error, en la acción y en la muestra de debilidad, de falta de integridad, en la que incurrió Oscar Berger, cuando no se presentó sino envió su mensaje escrito al Congreso de la República en las postrimerí­as de su gobierno.

Como la mayorí­a de los guatemaltecos, estimo que el Presidente debe en un acto de mutuo respeto, de dignidad personal, presentarse y expresar sus logros, sus fracasos, los hechos pendientes y ante todo sus metas, el 14 de enero, año con año.

Retomando el tema de la integración del Gabinete, sólo Dios es perfecto. Partiendo del principio, del hecho que los ministros y secretarios son nombramientos polí­ticos, el Presidente está en la obligación de evaluar cómo ha sido el proceder, el actuar de todos y cada uno de ellos.

El apegarse al criterio que todos merecen ser ratificados, es polí­ticamente un error; especialmente en un momento de crisis, en donde la población es la que más ha sufrido con el aumento de la canasta básica, con el aumento de los combustibles, de los servicios públicos de transporte, luz, teléfono y la pérdida del poder adquisitivo de sus precarios salarios.

En nuestra evolución democrática debe comprenderse que el 14 de enero es, como lo era para los mayas, los solsticios. De la misma manera que en Inglaterra el gobierno representado por la reina o por el rey se presenta ante el Parlamento llena de pompo, brillo y boato, así­ el Presidente, el Vicepresidente y el Gabinete deberán de comparecer ante el pleno del Congreso.