Pasó Nochebuena, pasó Navidad, fiestas religiosas que hacen remembranza del nacimiento de Jesús y que inducen a la reflexión para que la sociedad se conduzca en sus relaciones diarias con los principios de la cristiandad. í‰poca de convivios, fiestas, regalos y por qué no decirlo, época de ganancias para los especuladores.
Al referirme a los especuladores incluyo a dos castas tradicionales que durante la historia de Guatemala, han despojado al pueblo y al Estado de sus capacidades adquisitivas, ellos son los comerciantes y los políticos. Los primeros, avorazados, con el lucro como una de sus primeras metas para alcanzar sin miramientos un lugar dentro de la estratificación económica alta en Guatemala.
Respecto a los políticos, siempre encontrará ustedes lector@s en la Historia de Guatemala, con fundamentación escrita y referencia oral a los vende patrias, ladrones, mentirosos, delincuentes, estafadores, y para hacer un recordatorio pequeño nombremos algunos personajes como Justo Rufino Barrios, Manuel Estrada Cabrera, Jorge Ubico, Jorge Serrano Elías, ílvaro Arzú, í“scar Berger, Eduardo Meyer, Wohlers y muchos más que usted conoce y recuerda.
Mientras que ellos estuvieron departiendo con sus «múltiples y homólogas amistades» las fiestas navideñas, el mayor segmento social de Guatemala vio pasar estas fiestas religiosas, igual que el año pasado: sin dinero para comprar comida y mucho menos para comprar juguetes. Lo que digo es palpable en los barrios marginales de la ciudad de Guatemala, de las cabeceras departamentales y sobre todo en el área rural.
Algunas empresas comerciales lucraron con la felicidad de algunos niños que fueron beneficiados con la entrega de un regalo, sin embargo, el objetivo de las mismas, es lograr un reconocimiento social para obtener mejores ganancias al identificarse como empresas con «proyección social»; así mismo, el actual Gobierno hizo entrega de juguetes a miles de niños justificando de esa manera inversiones económicas millonarias que sólo ellos sabrán a cuánto ascienden, pero en los reportes de inversión serán por tantos millones de quetzales más.
La Navidad para ricos y ladrones fue fructífera, ahora están gozándose los millones de quetzales que se robaron del erario nacional en complicidad con los operadores de justicia que la venden al mejor postor en forma técnica y científica. Sigue vigente, la miseria y pobreza extrema no atendida, la desnutrición infantil en el área rural, la impunidad de los ladrones al Estado y los ladrones de la delincuencia común y organizada… PERO? la vida sigue igual para la mayor parte de la población guatemalteca; pobreza y miseria.