El lado inédito de la Navidad


Mientras unos

Los relojes marcarán las cero horas de la noche de hoy y millones de personas alrededor del mundo celebrarán la Navidad con regalos, comida, sonrisas y abrazos; miles más la pasan en un rincón de soledad y ausencias.

Gerson Ortiz
lahora@lahora.com.gt

Cada uno celebra esta fiesta dependiendo de su creencia religiosa o cultural; pero las condiciones económicas de las y los guatemaltecos en particular, y del resto de celebrantes, en general, incidirán en la forma de recibir el 25 de diciembre.

A lo largo de este mes, una serie de estereotipos plantean la forma de pasar una «Feliz Navidad», pero ¿qué sucede en un paí­s donde el 51 por ciento de la población no tiene acceso a lo básico para sobrevivir?

Carlos Ortiz, psicólogo de la Liga de Higiene Mental, explica que el contexto cultural y socioeconómico en Guatemala es variado y que ello podrí­a o no incidir en la forma de celebrar estas fechas.

«La actitud ante estos eventos, que son sólo una vez cada año, van a marcar la diferencia en cuanto a qué y cómo una persona pueda compartir con otras, que podrí­an ser el núcleo primario de apoyo», explicó Ortiz.

El psicólogo añadió que el no «disfrutar a plenitud» estas celebraciones está también relacionado con cuáles son las expectativas para el próximo año: «generalmente hay incertidumbre de si se conservará el empleo, entre otros. Cualquier cambio genera expectativa», indicó.

Ortiz no dejó de mencionar a las niñas y los niños, jóvenes y adultos en situación de calle, y que «por actitud o carencia de medios no se han podido integrar a la sociedad»; al respecto indicó que para ellos «el hecho que otra persona los llegue a saludar será un aliciente para salir del estado en el que se encuentran», explicó.

Para el entrevistado el «querer hacer y no poder», genera frustración y eso lleva a otro tema, consideró: la delincuencia común va a robar para conseguir un regalo. Se dan los endeudamientos que generan más crisis, y esas son patologí­as instaladas en nosotros que nos dan codependencia y que no nos han enseñado a podernos valorar, en ello incide cuáles son las cosas con las que cuento para dar a los demás», enfatizó.

El especialista explicó finalmente que en esta época el mensaje de consumismo de parte de quienes poseen los medios de producción es frecuente: «ellos no ven el estatus social, lo que les importa es trasladar el mensaje para convertirlo en una ganancia, y así­ la gente comienza a crear sus propias necesidades», declaró.

ALBERGUE

Según datos de la Asociación Pro Bienestar de la Familia (Aprofam) unas 830 personas viven en la calle, principalmente en el área metropolitana, Escuintla y Sacatepéquez. Lo anterior, según lo apuntado durante el último trimestre de 2007 y el segundo semestre de 2008; sin embargo, otras organizaciones han señalado que las cifras son mayores.

Este, como en años anteriores, la Municipalidad de Guatemala, compartirá con miles de personas albergadas en distintos centros manzanas, tamales y un vaso de ponche.

Estos albergues fueron creados por Patricia de Arzú, esposa del Alcalde capitalino, en 2004 los Centros de Atención para Niños y Adolescentes en Riesgo de Calle, y actualmente atiende a más de 500 niños y niñas entre 1 y 17 años.

TRAS LAS REJAS

A la fecha existen 8 mil 143 personas privadas de libertad, las cuales pasarán en prisión esta Navidad. De esa población 7 mil 713 son hombres y 430 mujeres.

Como en años anteriores, las autoridades del Sistema Penitenciario concedieron permisos para que dentro de las diferentes prisiones del paí­s se dieran algunas actividades como las visitas de los familiares de las y los reos en horarios extraordinarios. También se permitirá el ingreso de uvas y manzanas y se realizarán algunas actividades deportivas.

Rudy Esquivel, portavoz del SP, explicó que el acceso de los familiares del reo a las prisiones es parte de una terapia y es fundamental para reducir el estrés y la baja autoestima que es muy común en las y los privados de libertad durante esta fecha.

«La mayorí­a de privados y privadas de libertad manifiestan cierto grado de depresión y melancolí­a durante estas fechas», señaló Esquivel.

El portavoz agregó que cualquier actividad tiene una meta y que en este caso, es el fortalecer las relaciones familiares y contribuir a la rehabilitación social desvirtuando los efectos aislantes de la prisión, indicó.

«Estas fechas son una causa grande de estados depresivos y aní­micos muy bajos, los privados incluso se enferman porque se bajan sus defensas, entonces nos enfocamos en mantener el estado emocional pero guardando las consideraciones de seguridad necesarias», explicó finalmente Esquivel.

CON VOZ PROPIA

Melchor tiene 40 años y más de la mitad de su vida ha vivido en la calle: su barba espesa, su ropa sucia y, a veces, su aliento a alcohol, genera en muchas personas rechazo hacia él. Trabaja como cuidador de vehí­culos en una de las calles de la zona capitalina.

Al preguntarle qué harí­a la noche del 24 de diciembre responde: «trabajar. Van a entrar posadas en la iglesia y van a venir muchos carros».

Pero antes de otra pregunta, Melchor añadió: «para mí­ esta noche es como cualquier otra, ahí­ tengo mis cartones y mi poncho y en cuanto termine de trabajar me voy a dormir al serenazgo que está a la vuelta», dijo señalando en dirección a la primera avenida de la zona 1.

Melchor también hizo referencia a la soledad que siente: «Tengo muchí­simo tiempo de vivir solo… a veces sí­ me dan ganas de hablar con alguien en estas noches, pero ¿con quién lo voy a hacer, si no tengo a nadie?»