La situación en Guinea seguía confusa el miércoles, donde los militares que el martes dieron un golpe de Estado denunciaron la presencia de «mercenarios» extranjeros y prometieron elecciones «libres» para fines de 2010.
Este pulso, que todavía sigue siendo confuso pues el apoyo a los golpistas dentro del ejército es difícil de evaluar, ha generado una gran preocupación en la comunidad internacional, que condenó este intento de golpe, producido horas después de la muerte, el lunes de noche, del presidente Lansana Conté, que estaba en el poder desde 1984.
El miércoles, los mercados, las estaciones de servicio y las grandes tiendas permanecieron cerrados en Conakry.
Solamente algunos pequeños comercios estaban abiertos. La mayor parte de la población prefirió quedarse en su casa por temor a la violencia.
Los golpistas, que aún no designaron a un jefe debido a diferencias internas, intentaron tranquilizar a la opinión al fijar un plazo a la «transición».
«Pueblo de Guinea, la toma del poder por tu ejército es un acto de civismo, que responde a la voluntad de salvar a un pueblo desamparado. Orgulloso de haber cumplido esta misión, el Consejo (junta) no tiene ninguna ambición de perpetuarse en el poder», asegura la proclama leída por la radio nacional.
«El Consejo se compromete solemnemente a respetar esta declaración», concluye el comunicado. El mandato del presidente Lansana Conté, fallecido el lunes, debía concluir a fines de 2010.
Al mismo tiempo y por primera vez, reconocieron las divisiones en el seno del ejército, verdadera columna vertebral del regimen de Conté.
«Algunos oficiales generales siguen reconociendo la legitimidad sin referencia constitucional del mandato de la Asamblea Nacional», admitieron en un otro comunicado leído por el capitán Mussa Dadis Camara.
«Un comportamiento semejante muestra una falta de respeto hacia el pueblo de Guinea, al que defendemos y protegemos incondicionalmente», indicó ese comunicado.
El mandato de los parlamentarios concluyó teóricamente en 2007, pero las elecciones legislativas no pudieron celebrarse debido a la profunda desorganización del país.
Según la Constitución, el presidente de la Asamblea Nacional debe asumir la jefatura del Estado en forma provisoria si muere el presidente, antes de organizar elecciones en los 60 días siguientes.
La madrugada del martes, el jefe del estado mayor del ejército, el general Diarra Camara, apareció por televisión junto al jefe del gobierno y al presidente de la Asamblea Nacional cuando anunciaban el fallecimiento del «general presidente», en el poder desde hacía 24 años.
Según los golpistas, militares leales al ex presidente «evalúan la intervención de mercenarios procedentes de países vecinos que ya están en el interior del territorio. Un comportamiento semejante no es digno de un ciudadano responsable y consecuente que ama a su patria», concluye el comunicado.
«Ellos (los golpistas) se están asustando. Saben que su golpe terminará en fracaso», aseguró a la AFP un responsable político que pidió el anonimato.
«No hay razones para hablar de mercenarios en Guinea. No estoy ni a favor ni en contra del golpe. Quiero solamente la paz social. Estoy a favor de elecciones rápidas», añadió.
Mientras tanto, el Consejo de Paz y Seguridad (CPS) de la Unión Africana (UA) «amenazó» el miércoles con sancionar a los elementos del ejército guineano que respaldan el golpe de Estado y reafirmó su apoyo a las autoridades constitucionales, durante una reunión de urgencia dedicada a la situación en Guinea en la sede de la organización en Addis Abeba.
«El CPS amenaza con adoptar medidas enérgicas si el golpe de Estado es consumado», declaró al término de la reunión el comisionado para la paz y la seguridad de la UA, Ramtane Lamamra.
«Apoyamos sin lugar a dudas a las instituciones constitucionales establecidas por el Estado y el pueblo guineanos», destacó.
Interrogado por la AFP, Lamamra dijo que «por ahora no hay suspensión» de Guinea pues «en el terreno, el golpe de Estado aún no ha tenido éxito». «La totalidad de las fuerzas armadas no está a favor del golpe», agregó.