Sarkozy, aplaudido por su gestión


Sarkozy, aplaudido por su gestión de UE, tendrá un duro regreso doméstico


El presidente francés Nicolas Sarkozy recogió aplausos por los resultados de su semestre al frente de la Unión Europea (UE), pero los analistas auguran que no tendrá tiempo de dormir en sus laureles cuando deba enfrentar en enero los asuntos de su paí­s, golpeado por la crisis económica mundial.

Durante los seis meses de una presidencia de la UE marcada por sucesivas crisis, el lí­der francés dejó el sello de su peculiar estilo, hiperactivo y trotamundos, soliviantando a muchos de sus aliados, pero coronado con varios éxitos.

Entre éstos se encuentran su mediación en el conflicto entre Georgia y Rusia el pasado mes de agosto, que condujo a un alto el fuego y consiguió poner de acuerdo a los socios europeos para una estrategia conjunta frente a la crisis.

Sarkozy, además, persuadió a Irlanda para que repita el referendo de adopción del Tratado de Lisboa, rechazado por los irlandeses en junio.

El mandatario realizó su última misión como presidente de la UE esta semana en Brasil, en la búsqueda de un acercamiento de posiciones entre el Viejo Continente y el gigante emergente sudamericano.

«A pesar de sus defectos, Sarkozy trajo un nivel de energí­a polí­tica y liderazgo de los que la UE estaba muy necesitada», aseguró Philip Whyte, investigador en el Centro para la Reforma Europea de Londres.

El jefe de la Fundación Robert Schuman, Jean-Dominique Giuliani, describió como «brillante» la gestión de la crisis económica por Sarkozy.

«En la guerra o en la paz, es un lí­der a tener en cuenta», escribió el semanario Newsweek, que le colocó en el tercer lugar del listado de personalidades más poderosas en el mundo.

Crisis al margen, Sarkozy logró la mayorí­a de los objetivos que se propuso antes de ceder la presidencia a la República Checa el próximo 1 de enero.

Durante su presidencia, se logró crear una nueva Unión del Mediterráneo, se alcanzaron acuerdos sobre cambio climático e inmigración y se avanzó en materia de cooperación militar con la creación de una fuerza europea contra la piraterí­a en Somalia.

Hasta los habituales detractores del mandatario francés han acabado reconociendo sus méritos.

La canciller alemana Angela Merkel, quien se enfrentó con Sarkozy repetidamente durante los seis últimos meses, admitió: «Francia hizo un buen trabajo enviando los barcos europeos a aguas agitadas».

«Incluso, aunque sea dicho a regañadientes en Londres, la presidencia francesa de la UE ha sido un éxito», escribió en un editorial el diario británico de izquierdas The Guardian.

Sarkozy logró capitalizar en su paí­s esos beneficios en la UE, lo que le llevó a levantar su popularidad del 30% al 44%, según los últimos sondeos.

Pero con el Año Nuevo, Sarkozy deberá enfrentarse a los problemas que le aguardan en Francia, golpeada de lleno por la crisis económica.

Las estadí­sticas oficiales indican que el paí­s está al borde de la recesión y el paro, que es uno de los más altos en Europa, sigue en aumento, lo que amenaza con desencadenar una crisis social en 2009.

El gobierno francés ya retiró la reforma de la educación por las movilizaciones de la comunidad educativa, pero el proyecto de autorizar el trabajo dominical en los comercios sigue en el aire.

Mientras el 56% de los franceses aprueban su gestión al frente de la UE, sólo el 34% apoyan su polí­tica nacional.

¿Está Nicolas Sarkozy preparado para hacer frente al «annus horribilis» de 2009?», se preguntó este martes el diario de referencia Le Monde, cuestionando la capacidad del gobierno para gestionar los desafí­os del futuro.

Consciente de sus logros europeos, Sarkozy pretende seguir liderando la polí­tica de la UE más allá del 1 de enero. «Sarkozy debe recordar que ya no será el presidente de la UE. Y debe garantizar que no acabará suplantando a la presidencia checa», advirtió Whyte.

Dominique Moisi, del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), estimó que a Sarkozy «le resultará mucho más duro hacerse oí­r» sin el mandato europeo y con el presidente estadounidense Barack Obama como nuevo rival para captar la atención mundial.