El sultán que querí­a ser presidente de Indonesia


Esta imagen corresponde al sultán Hamengkubuwono X en noviembre de este año en Yacarta, quien es uno de los herederos de los reyes de Java y podrí­a ser el próximo gobernante de Indonesia.  FOTO LA HORA: AFPTARKO SUDIARNO

Indonesia podrí­a ser dirigida por un sultán si Hamengkubuwono X, heredero de los reyes de Java y que desempeñó un papel importante en la caí­da del dictador Suharto en 1998, lograse derrotar a los candidatos de los partidos tradicionales en las elecciones presidenciales de 2009.


Hamengkubuwono X es alto, esbelto y tiene aspecto altanero. Todos los dí­as obtiene nuevos apoyos desde que declaró: «estoy dispuesto a ser presidente». Fue el 28 de octubre, durante una ceremonia tradicional pública que congregó a unas 20 mil personas frente a su palacio de Yogyakarta.

Hamengkubuwono X, de 62 años, es el primer soberano que se presenta a una elección por sufragio universal en el cuarto paí­s más poblado del mundo, democrático desde hace diez años.

En un archipiélago que todaví­a tiene numerosos monarcas locales, ocupa un lugar privilegiado al gobernar desde 1998 el sultanato de Yogyakarta, la capital cultural de la isla de Java. «Eso lo convierte en un personaje muy respetado por los indonesios», explicó el historiador Asvi Warman Adam.

Este prestigio se debe fundamentalmente a la celebridad de su padre, el sultán Hamengkubuwono IX, «uno de los principales protagonistas de la independencia del paí­s», pues recibió a la República naciente, opuesta a Holanda, la antigua potencia colonial, entre 1945 y 1949. Desde entonces, el territorio goza de un estatuto especial que implica fundamentalmente que su gobernador debe ser el sultán, dotado de poderes ampliados.

Hamengkubuwono X desempeñó un papel significativo en la organización de la caí­da del dictador Suharto en 1998, después de 32 años en el poder. Diez años más tarde, este republicano decidió presentarse porque «el paí­s necesita cambios» y él «no soporta ver a la gente sufrir mientras la pobreza se extiende».

Por el momento, su plataforma es muy consensual: luchar contra el desempleo, mejorar la educación, promover la innovación y la transparencia en un paí­s minado por la corrupción.

Sin embargo, se apartó de su partido, el Golkar, criticando enérgicamente la ley de «lucha contra la pornografí­a» votada recientemente por el Parlamento después de ser promulgada por musulmanes conservadores. «La diversidad del paí­s se verá amenazada si todas las mujeres indonesias deben llevar el velo, desde Aceh hasta Papuasia», las dos extremidades del inmenso archipiélago poblado por casi 90% de musulmanes, advirtió el sultán el jueves.

A pesar de la publicidad que tuvo el comienzo de su campaña, Hamengkubuwono X todaví­a no ha conquistado un lugar entre los candidatos a los comicios, previstos a principios de julio, tres meses después de las elecciones legislativas.

Sobre todo porque «le falta el apoyo crucial de un partido», la indispensable maquinaria financiera y logí­stica para lograr que los electores vayan a votar, destacó el analista polí­tico Mohamad Qodari. Por otra parte, es menos conocido que los dos favoritos, el actual presidente Susilo Bambang Yudhoyono, y la ex presidenta Megawati Sukarnoputri.

«En esas condiciones, el sultán se verá obligado quizás a aceptar ser candidato a la vicepresidencia», probablemente en la misma fórmula con Megawati Sukarnoputri, opinó Qodari.

A menos que Hamengkubuwono X logre «parecer una alternativa verdaderamente verosí­mil a los electores», cansados de tener que ser los árbitros de un nuevo duelo entre Yudhoyono y Megawati, como en 2004, afirmó Asvi Warman Adam.