Insuficiente esfuerzo contra talibanes


El presidente afgano Hamid Karzai habla  sobre la importancia de combatir la corrupción y señala que eso será un reto. FOTO LA HORA: AFP SHAH Marai

Para los responsables afganos, las tropas estadounidenses no bastarán para aplastar a talibanes.


El refuerzo de las tropas estadounidenses en Afganistán con hasta 30 mil soldados el próximo verano boreal será útil pero insuficiente para acabar con la insurgencia de los talibanes, advierten responsables afganos, que reclaman a Washington una estrategia menos brutal y más pragmática.

«Cuanto más ha aumentado el número de tropas, más se ha degradado la seguridad y más se ha reforzado la rebelión», lamentó la diputada de Kabul Shukria Barakzai, poco convencida por la decisión que anunció el sábado el ejército estadounidense.

«No creo que eso tenga efectos positivos en la seguridad del paí­s», abundó Safia Sidiqi, diputada de la provincia de Nangarhar (este).

Otros son menos escépticos, como el analista polí­tico Haroon Mir, que considera «positivo» y «necesario» el incremento de las tropas extranjeras, ante la debilidad del gobierno y de sus fuerzas de seguridad, aunque estima que la estrategia estadounidense «no es la solución a largo plazo».

El presidente afgano Hamid Karzai, que llegó al poder apoyado por Washington, consideró el domingo que los refuerzos sólo serán útiles si se les enví­a para «recuperar zonas» abandonadas a la rebelión en el sur y el este del paí­s, fronterizo con las zonas tribales de Pakistán.

«En caso contrario, (enviar más tropas) no tiene sentido», dijo Karzai al diario estadounidense Chicago Tribune.

Más allá de los refuerzos de las tropas, los responsables afganos consultados por la AFP coinciden en que la situación sólo mejorará si Estados Unidos atenúa la brutalidad de su estrategia militar, considerada contraproducente y sin salida, y privilegia el diálogo polí­tico.

«Si siguen bombardeando y deteniendo a inocentes, y metiéndose por la fuerza en las casas, el pueblo terminará por levantarse, sea cual sea el número de soldados, y fracasarán como los soviéticos» cuando estos invadieron el paí­s en los años 80, advierte Mosa Khan Nasrat, diputado de la provincia de Farah (oeste).

Los bombardeos estadounidenses indiscriminados, que han causado numerosos muertos entre los civiles, «alimentan el sentimiento de desconfianza de la población respecto a la presencia extranjera en Afganistán, y eso lo explotan los talibanes», destaca Haroon Mir.

Este analista destaca que dicho fenómeno es una pena porque «ante la debilidad del Estado, los afganos eran al principio favorables a la presencia extranjera, al menos temporal, en el paí­s, lo que no era el caso con los soviéticos».

Muchos observadores destacan, al igual que el diputado Abdul Kabir Rangbar, que «la crisis afgana no se solucionará sólo con las armas», y llaman a los estadounidenses a reforzar unas instituciones vistas como incapaces y corruptas, empezando por la policí­a, y a ayudar más a una población castigada por la sequí­a y la inflación.

Algunos destacan también la necesidad de negociaciones polí­ticas con Pakistán, a menudo considerado como la retaguardia de los talibanes, e incluso con los propios insurgentes, una idea que está ganando terreno en Washington.

El embajador estadounidense ante la ONU, Zalmay Khalilzad, fino conocedor de Afganistán, del que es originario, afirmó el domingo al canal de televisión CNN que Estados Unidos y el gobierno afgano podrí­an negociar con talibanes moderados, pero únicamente si se encuentran en posición de fuerza.