Para la gran mayoría de guatemaltecos muy pocas cosas extrañaremos de este año 2008 que está por terminar. Lo que estamos sufriendo en Guatemala es indescriptible y lo contrario a lo que esperábamos del nuevo gobierno, un aumento desmedido de la violencia y los niveles más altos de corrupción e impunidad. Guatemala está cayendo en ese hoyo negro y profundo de la violencia que por cierto se diversifica cada día más. De los asaltos, secuestros y asesinatos, nuestro país se está consolidando como tierra de nadie por las matanzas entre narcos locales y extranjeros, ya ningún mafioso foráneo respeta nuestro territorio y la corrupción campea por doquier. El trago más amargo que hemos tenido que soportar han sido los 82 millones que en el Congreso se encargaron de desaparecer. Cuantas raciones de alimentos se hubieran podido comprar en esta época de crisis para la gente del campo y los asentamientos con esa cantidad.
Tres aspectos parecen caracterizar a la actual crisis de gobernabilidad en el país, la incapacidad de nuestro gobernante para cumplir las promesas de cambio que lo llevó al poder, su incomprensión sobre los cambios que los ciudadanos esperábamos y el divorcio con un plan de gobierno calificado por el cuerpo diplomático como uno de los mejores de la historia del país. Tres factores íntimamente amarrados para lograr la tan ansiada gobernabilidad, pero no, el pacto político, fiscal y social, supuestamente el arranque y norte de la actual administración quedó al olvido, otra promesa más y con un equipo improvisado armado por financistas de campaña y no por quienes elaboraron el plan de gobierno. De que manera podríamos esperar buenos resultados entonces. Y a la actual administración el tiempo se le achica, sin embargo, éste puede ser un buen momento para corregir la falta de rumbo que los ha caracterizado, la pausa la marca el feriado de fin de año que debe servirle a las autoridades para reunirse y reflexionar, sólo así, con humildad, podrían evaluar este año 2008 con objetividad y llegar a la conclusión que tienen una enorme deuda con la población. Esto lo evidencia el clamor popular. Para el próximo año hay tres tareas fundamentales a las que hay que entrarles de lleno y con todo vigor, el primero y más urgente es el tema de la violencia e inseguridad, el segundo insoslayable como también urgente lo constituye el problema de la corrupción, y el tercero y no menos importante que con la crisis mundial se podría agudizar, sería el tema económico y social. Concentrarse en esto creo que les tomará todas las energías y el relativo poco tiempo que les queda, por eso es que hablar de un plan de descentralización y modernización del Estado y de una reforma política, en estos momentos y con las tareas más ingentes incumplidas, creo que sería pecar de exceso de optimismo. Aunque éstos, que siguen siendo los pilares fundamentales para lograr el desarrollo social y económico del país, otra vez se tendrán que posponer.
Para enfrentar la inseguridad en el país la estrategia no se debe limitar al aspecto policial y judicial, se requiere de un sistema de seguridad ciudadana que articule vínculos intersectoriales entre el poder ejecutivo, el poder judicial, las regiones del país, gobernaciones, municipalidades y una sociedad debidamente organizada.
Sólo así se podrá confrontar de manera efectiva la criminalidad y la violencia delictiva, mientras no se enfrente este fenómeno de manera integral, lo que estaremos viendo serán más medidas aisladas que no nos llevarán a nada bueno. En el tema del narcotráfico los últimos acontecimientos confirman la imperante necesidad de la participación de nuestro ejército nacional.
Con el problema de la corrupción el gobernante ya no debe seguir haciéndose la brocha e instituir el Consejo Nacional Contra la Corrupción que el mismo ofreció en la campaña electoral, de lo contrario sólo estará tratando de darle atol con el dedo a la población.
En el aspecto social es donde veo mejor parado al gobierno actual, y su herramienta principal lo constituye el programa de cohesión social, aunque esta es una mesa coja a la que hay que ponerle el soporte de la transparencia, de lo contrario esta estrategia se les podría revertir. Esta es mi humilde opinión y mi deseo es que Dios ilumine a nuestras autoridades para que este 2009 sea mejor que el año anterior, que en verdad lo necesitamos. Feliz navidad a todos.