Hablando de los problemas de seguridad que aquejan a los guatemaltecos, el Presidente Colom dijo que esperaba que para el año próximo pueda ofrecer algunas sorpresas a la población con acciones que no se pudieron implementar este año, pero que esperan concretar en el futuro cercano. La oferta ha caído en medio de una actitud ciudadana de poca confianza y menor esperanza, por lo que las muestras de escepticismo no se han hecho esperar.
Aparte de que se pueda discutir el fondo de lo dicho por el Presidente, es importante señalar que en el Gobierno existe ausencia de una política adecuada de comunicación y en muchos casos pareciera que el ingeniero Colom todavía actúa como candidato a la presidencia dado el nivel de los ofrecimientos que sigue haciendo a la población, no obstante que el gobernante lo que tiene que dar son resultados concretos porque en el puesto se deja de ser un vendedor de esperanza.
Desde hace algún tiempo se ha extendido la costumbre de que los presidentes hablan de cualquier tema cualquier día porque están en constante exposición a los medios. Y en ese contexto sus palabras dejan de tener el peso que normalmente tienen las de un mandatario cuando se refiere a los temas puntuales de interés nacional. Como periodistas tenemos que agradecer la actitud de gobernantes que hablan todos los días y sobre cualquier cosa, pero como ciudadanos nos preocupa que el representante de la unidad nacional se desgaste cotidianamente con declaraciones que únicamente generan rechazo ciudadano, como ha ocurrido con este ofrecimiento de sorpresas en el campo de la seguridad ciudadana.
En vez de ofrecer sorpresas es mejor aguardar a que se puedan hacer anuncios concretos porque la gente está curada de espantos y por diversas razones sigue asociando el ofrecimiento de los políticos a los espejitos usados hace siglos para llevarse nuestras riquezas. Y urge que podamos tener realmente razones para pensar que se está intentando algo para contrarrestar la ola de violencia que nos afecta porque no es posible que continuemos con esta sensación de que la vida está en constante riesgo, sin que importe la posición de la persona, la actividad que realice, no digamos su ideología.
Este año ha sido especialmente difícil en el tema de la seguridad y reiteramos nuestro criterio de que ese problema no es responsabilidad exclusiva de este gobierno porque la crisis de las fuerzas de seguridad viene de atrás y no digamos el asunto de la impunidad que tiene que ver con el sometimiento de los instrumentos de justicia a las necesidades del Estado en tiempos de guerra. Pero cabalmente por esa extrema situación reclamamos hechos concretos y no venta de ilusiones.