La plataforma del narco europeo


La ciudad francesa de Marsella, famosa por ser un sitio turí­stico, también se ha convertido en el punto clave para el paso del tráfico de droga. FOTO LA HORA: Archivo.

En el sur de Francia, plataforma del tráfico de cannabis y cocaí­na hacia Europa.


La región de Marsella (sureste de Francia), que en los años 70 fue centro de producción y exportación de heroí­na de la llamada «French Connection», es ahora una plataforma de tránsito del cannabis norafricano y de la cocaí­na sudamericana hacia Italia y el norte de Europa.

El proceso de Jean Ruimi, 53 años, condenado el miércoles a 23 años de reclusión, ilustra la evolución de esta industria criminal.

En este caso, en el que unas 30 personas -entre ellas varios ex miembros de la «French Connection»- ya fueron condenados en una primera etapa, los traficantes pasaban la cocaí­na sudamericana procedente de España a la mafia napolitana.

Los ex miembros de la «French Connection» ya no se ocupaban de la producción de droga, pero sí­ entregaban los contactos para organizar el tráfico.

La zona mediterránea es hoy considerada sobre todo como «una zona de tránsito privilegiada», destacó el coronel Michel Sans, jefe de la sección de investigación de la gendarmerí­a en la zona sur de Francia.

Esta región es fronteriza con España, principal puerta de entrada en Europa del cannabis que llega de Marruecos y de la cocaí­na proveniente de Sudamérica a través del ífrica occidental. También limita con Italia, donde se encuentran los demandantes por cuenta de la mafia.

La heroí­na ha prácticamente desaparecido de la zona, pero los volúmenes de cannabis y sobre todo de cocaí­na están en constante aumento.

En cuatro años de existencia, la jurisdicción interregional especializada de Marsella ha confiscado 55 toneladas de cannabis y 1,5 toneladas de cocaí­na, señaló Jacques Dallest, fiscal del República francesa en Marsella, precisando que la droga representa el 60% de las actividades de una jurisdicción que se encarga del crimen de alto vuelo.

Una vez llegada a territorio europeo, la cocaí­na es transportada por ví­a terrestre pasando por Cataluña, sur de Francia, Costa Azul e Italia del Norte, aprovechando sobre todo los camiones que transitan por ese sector.

Las grandes capturas, de varios cientos de kilos, son ocasionales, pues los traficantes prefieren multiplicar el número de paquetes transportados para limitar los riesgos, precisó el fiscal.

Si bien Italia es el destino preferido, una parte de la droga queda en la Costa Azul, sobre todo durante el verano, según la gendarmerí­a.

En lo que se refiere a los actores del tráfico, no existe un tipo determinado. Los grandes capos de la mafia local han desaparecido casi totalmente y se puede asistir a alianzas circunstanciales entre miembros del ambiente criminal marsellés y de la mafia italiana o española, como intermediarios de los carteles latinoamericanos.

Frente a un tráfico que no conoce fronteras, la cooperación entre Estados puede ser mejorada, sobre todo con Italia o Marruecos, explican los servicios de aduana y gendarmerí­a. Pero estructuras como Eurojust (justicia) han permitido coordinar mejor las acciones legales a nivel europeo.

Las autoridades también buscan nuevos medios de lucha. «Antes, se poní­a el acento en la sanción penal, ahora, tratamos también de golpear a nivel del monedero», destacó el fiscal Dallest.

Más de cinco millones de euros en efectivo han sido confiscados a los traficantes en Marsella desde 2004, sin contar las embarcaciones, los vehí­culos e incluso las residencias.