Una serie de detenciones de empresarios y políticos, en su mayoría de izquierdas, resucitó esta semana en Italia el espectro de la ofensiva judicial «Manos Limpias» en un país que lucha más que nunca contra la corrupción.
Varios diputados del Partido Demócrata (PD), la principal fuerza de la oposición de izquierdas, fueron arrestados por su presunta implicación en casos de pago de sobornos y de concursos públicos trucados en Nápoles (sur), Pescara (centro) y Basilicata (sur).
En el escándalo en esta última región rica en petróleo también está involucrada la filial italiana de la petrolera francesa Total.
El primer ministro conservador, Silvio Berlusconi, deploró el viernes «el nuevo desencadenamiento del mecanismo mediático-judicial que no le hace bien al país», en referencia a las páginas publicadas en los últimos días por la prensa con el contenido de las escuchas policiales -autorizadas por la justicia- de los arrestados involucrados.
«Espero que las acusaciones contra los representantes de la izquierda» sean retiradas, añadió el jefe del gobierno, en una excepcional demostración de solidaridad con la oposición.
Famoso por detestar a los jueces, Berlusconi ha sido objeto de una decena de investigaciones judiciales pero nunca fue condenado.
Sin embargo, Berlusconi entró en política gracias a los jueces de «Manos Limpias», una operación iniciada en 1992 contra el sistema generalizado de sobornos y comisiones ilegales que imperaba entre empresarios y políticos y que causó mil condenas y la desaparición de la Democracia Cristiana (DC), el partido en el poder desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Según la organización no gubernamental Transparencia Internacional (TI) que cada año publica un índice de percepción de la corrupción en 180 países, Italia ocupa en 2008 el puesto 55, con una puntuación de 4,8 sobre 10 (contra el 5,2 de 2007). Alemania ocupa el puesto decimocuarto, con un 7,9, Gran Bretaña el decimosexto, con un 7,7, y Francia el vigésimo tercero, con un 6,9.
El diario Corriere della Sera citó un estudio sobre las condenas por corrupción en los últimos 20 años y recordó que en el 98% de los casos fueron inferiores a los dos años de prisión.
«Manos Limpias» fue «una gran ocasión perdida. La acción de la magistratura (…) tradujo una necesidad de renovación. Por desgracia no hubo una respuesta adecuada política y cultural», lamentó recientemente en una entrevista el economista Marco Vitale.
Este experto juzgó que «la corrupción es tan peligrosa para Italia como la mafia».
Al contrario que en «Manos Limpias», la ofensiva anticorrupción de esta semana estuvo dirigida contra la izquierda.
«Dejamos que se fuesen pudriendo una serie de situaciones locales, como la de la región de Nápoles, en igual de solucionarlas. Los líderes del Partido Demócrata son muy débiles y la élite local se aprovechó», explicó el profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Florencia Roberto D»Alimonte.
El líder del PD, Walter Veltroni, sólo dispone de medios muy limitados para imponer orden en el seno de su partido, según el diario conservador liberal La Stampa, que predice para esa fuerza nacida hace 14 meses de la fusión de ex comunistas y católicos de izquierda el destino de la DC.