Libre Expresión


¿Existe? No lo sé, de unos dí­as para acá no me parece. Intimidación, prepotencia, ignorancia: La tremenda agresión contra el columnista de elPeriódico, Gustavo Berganza, quien tiene sobrada razón en sus opiniones sobre el monopolio de un grupo de medios de comunicación, y goza de todo el derecho y la libertad de emitir su pensamiento, tal y como lo estipula la Constitución Polí­tica de la República, concedido no sólo a él, sino a todo ciudadano y ciudadana del paí­s; vulnera no sólo a ese derecho, sino a la más elemental ética profesional. Porque una cosa es exigir una aclaración por una opinión considerada errónea, que insisto, de errada: nada, y otra, valerse de todo un aparato empresarial para acosar y desprestigiar, victimizando así­, a un profesional de la comunicación.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

íngel González, a través de sus medios, aprovechando el gran poder que le ha conferido por décadas nuestra clase polí­tica, así­ como gobernantes inescrupulosos y de pocas luces, arremete contra Berganza a diario, incluso exhibiendo su foto, para exigirle las famosas pruebas con una táctica que recuerda al dicho aquél, «gana el argumento quien grite más fuerte», ¿pero, a quién pretende engañar?, todos sabemos que González tiene las de él y las ajenas.

La cosa, además, va más allá del ataque personal, focalizado, porque, aprovechando, la

televisión abierta denosta de frente a la Prensa escrita, es más, ofreciendo un espacio para que quienes se sientan injuriados o ignorados por los medios escritos, recurran a tiempo de aire para denunciar las supuestas afrentas. Esta vez, la estrategia se dirige hacia crear confusión, enfrentamiento y disenso: «a rí­o revuelto, ganancia de pescadores».

Por otro lado, pero siempre en la lí­nea de la «libertad», el exabrupto de un periodista iraquí­ contra el presidente de Estados Unidos es un acto que personalmente me agradó, porque en medio de tanta opresión e imposición, de tanto duelo, un hombre indignado, irreverente y osado puso de manifiesto ante el mundo el sentir, podrí­a jurarlo, de buena parte de la humanidad. Aunque claro, para quitarse el clavo, dicho en buen chapí­n, Bush afirmó que eso era un ejemplo de «libertad de expresión», que farsante, si así­ fuera, este periodista no estarí­a hoy en prisión.

La violencia, que no fue tanta, o la falta de respeto, pero quien lo pierde qué puede decir, son el resultado o la respuesta a acciones equivocadas y al abuso constante hacia la dignidad y la humanidad de las personas. Y aterrizando insatisfacciones, para quienes nos sentimos molestos con las acciones de nuestro presidente, o mejor dicho por sus inacciones, con los abusos que conocemos cada dí­a de quienes tienen el sartén por la mango, ¿qué podrí­amos tirarles? En Irak es un gran insulto lanzar los zapatos, aquí­, ¿cuál objeto podrí­a ser su equivalente, cascaritas de huevo huero?