El pasado viernes un grupo de 27 reos que guardan prisión en la cárcel de Pavoncito concluyeron estudios académicos; 17 de ellos obtuvieron el título de bachilleres, mientras que el resto finalizó el ciclo básico. Los jóvenes manifestaron que esta es una nueva oportunidad que les da la vida para que la sociedad deje de marginarlos.
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«Para nosotros esta es una nueva oportunidad que nos da la vida, aunque hay muchos obstáculos que nos impiden salir adelante, porque somos marginados de la sociedad. La gente piensa que nosotros somos escoria, y no… todo lo contrario, somos gente que quiere superarse, y prueba de ello es que estamos aquí», dijo a este vespertino Roly Alexander Rivera, privado de libertad por asesinato y quien obtendría el título de bachiller.
«Muy contento, muy alegre, por lograr metas dentro del sistema, ya que todos tenemos derecho al estudio en todos los niveles académicos», dijo Israel Medina de León, otro presidiario, quien añadió que estas actividades permitirán su reinserción a la sociedad cuando concluya su condena por homicidio.
Según estos jóvenes, es un «verdadero logro» alcanzar metas académicas dentro del penal, porque la situación es difícil y existen precariedades, pero mantienen la esperanza que la situación mejore, e incluso más adelante reciban preparación universitaria.
Los entrevistados aseguran sentirse satisfechos por sus familiares, quienes en algún momento pensaron que no lo lograrían.
El Instituto Oficial de Educación Básica y Bachillerato por Madurez Cambio Integral está dentro de las instalaciones de Pavoncito, cuenta con dos años y tres meses de funcionar y es el lugar donde se imparten cursos de primaria, de 08:00 a 12:00 horas, y de básicos y bachillerato de 13:30 a 16:30 horas, todos los días. Los títulos obtenidos por los reclusos cuentan con el aval del Ministerio de Educación (Mineduc).
RETOS
De acuerdo con Héctor Cabrera Paz, coordinador del Instituto, uno de los mayores retos para formar a los reos ha sido la falta de apoyo para proveerlos de material didáctico; la mayoría lo han logrado por medio de donaciones que los propios jóvenes aportan o buscan.
Asimismo, añadió que otro desafío lo representa la discriminación, cuando los privados de libertad terminan su condena y salen por la búsqueda de empleo, la sociedad desconfía y es difícil que les permitan ganarse un espacio en las empresas, dijo.
Cabrera señaló que continuarán con los esfuerzos para entregar al país personas que quieren reinsertarse a la sociedad, ya que ellos lo han demostrado con su esfuerzo por medio del estudio y trabajo.
El objetivo para el próximo año, es buscar el apoyo del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (Intecap), para que éste imparta cursos de carpintería, sastrería y corte y confección, ya que dentro de las cárceles existe «talento», añadió.
En Guatemala existen 19 centros carcelarios, los cuales albergan a más de 8 mil privados de libertad, quienes purgan condenas por diferentes ilícitos.