Los principales bancos europeos, entre ellos los dos grandes españoles, Santander y BBVA, cuentan por millones de euros las pérdidas potenciales que supondrá su exposición al fraude multimillonario del gestor estadounidense Bernard Madoff.
Uno tras otro, los emblemas de las finanzas internacionales como el francés BNP Paribas o HSBC y RBS en Gran Bretaña, junto a los dos gigantes españoles, han ido anunciando su «exposición» a los productos de la sociedad inversora de Madoff.
En Europa, las mayores pérdidas potenciales recaen, por el momento, en la primera entidad bancaria española, Santander, que tras sortear con éxito la crisis financiera internacional, reconoció el domingo que los clientes de su fondo Optimal se pueden ver afectados por un valor de 2.330 millones de euros (3.100 millones de dólares).
El Santander, que incluso había logrado comprar varios bancos en Estados Unidos y Gran Bretaña en medio de la tormenta financiera internacional, añadió haber invertido por cuenta propia 17 millones de euros (22,9 millones de dólares) en productos de Madoff, un hasta ahora exitoso financiero de Wall Street, autor de una monumental estafa «piramidal».
Su principal competidor, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) también admitió que podría sufrir una pérdida neta potencial máxima de 300 millones de euros (400 millones de dólares) si el valor de los fondos que estructuró para algunos clientes y que estaban ligados indirectamente a Bernard Madoff se vieran reducidos a humo.
«Si como consecuencia del fraude denunciado» el valor de esos fondos «fuera nulo, la pérdida neta máxima potencial para BBVA se situaría en torno a los 300 millones de euros», afirmó en un comunicado, en el que también advirtió que «no ha comercializado a sus clientes minoristas o de banca privada en España productos gestionados» por Madoff.
A pesar de estas cifras, el director General de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO), íngel Martínez-Aldama, señaló a AFP que «el impacto en España (del fraude) va a ser muy reducido».
«Si el impacto de la quiebra de Lehman Brothers en España fue residual, éste (fraude Madoff) será aún más pequeño», añadió Martínez-Aldama, quien recordó que los principales afectados por el fraude del financiero estadounidense son clientes institucionales.
«Hasta ahora no da la impresión de que haya habido o vaya a haber una afectación significativa en los fondos distribuidos de forma minorista», aseguró.
En el resto de Europa, el británico HSBC, número tres mundial del sector por capitalización bursátil, podría perder 1.000 millones de dólares en este fraude gigantesco que alcanzaría los 50.000 millones de dólares, según el propio Madoff, afirma el Financial Times.
Otro británico, el Royal Bank of Scotland (RBS), del que el gobierno británico es propietario en un 57,9%, admitió una «pérdida potencial» de 400 millones de libras (unos 599 millones de dólares).
En Francia, Natixis, podría perder hasta 600 millones de dólares, mientras que Societe Generale anunció una exposición «ínfima» de «menos de 13,3 millones de dólares».
BNP Paribas anunció en la noche del domingo pérdidas potenciales mayores de unos 468 millones de dólares a través de sus «actividades de mercado» y préstamos concedidos a fondos invertidos en los «hedge funds» (fondos especulativos) de Madoff.
Madoff, de 70 años, fue acusado de haber elaborado un gigantesco fraude piramidal, pagando los intereses de sus antiguos clientes con los fondos de los nuevos.
Ex presidente del consejo de administración del mercado de valores tecnológicos Nasdaq, Madoff era tan respetado en Wall Street que la autoridad bursátil estadounidense, la SEC, lo había nombrado para formar parte de un consejo asesor y solicitaba «frecuentemente» sus consejos, según el Wall Street Journal.
La crisis financiera internacional ha hecho de Bernard Madoff un «villano», a pesar de que «la historia financiera está llena de estafas piramidales», según el diario español El País.
El sistema de fraude piramidal, en el que se inspiró el administrador de fondos Bernard Madoff, se conoce como «esquema Ponzi», en referencia al estafador de los años 20, Carlo Ponzi, y se caracteriza por un efecto de bola de nieve.
En Boston, a principios de los años 20, Carlo Ponzi, un inmigrante italiano, se convirtió en apenas seis meses en un millonario de menos de 40 años.
Su estrategia consistió en la mentira y en beneficiarse de la credulidad de los clientes de su sociedad, Securities Exhange Company. Prometía a los ahorradores unos intereses de hasta el 40% en 90 días, mientras que las cuentas de ahorro ordinarias de la época no sobrepasaban el 5% de rendimiento.
Estos beneficios se obtenían, en teoría, a través de la compra y reventa de sellos postales internacionales.
El negocio que «vendía» Ponzi era sumamente sencillo: una persona en el extranjero enviaba una carta a Estados Unidos, incluyendo un sello postal comprado según las tarifas del país de origen.
La promesa gloriosa se basaba en que jugando con las diferencias entre las cotizaciones del dólar estadounidense y las divisas extranjeras, los beneficios llegaban solos y a raudales.
Entusiasmados con esta perspectiva, los pequeños ahorristas entregaron su dinero a Ponzi, que «en tres horas, recibió un millón de dólares», según el sitio internet del actual gendarme bursátil estadounidense, el SEC.
El fraude funcionó mientras los inversores no decidieron retirar masivamente sus ahorros, puesto que la mentira se mantuvo pagando a algunos clientes con el dinero que otros habían aportado, siguiendo el popular principio de «desvestir un santo para vestir a otro».
«Si bien algunos inversores obtuvieron sus beneficios por parte de Ponzi, que legitimó así su montaje, una investigación mostró que el estafador sólo había invertido 30 dólares para comprar sellos postales internacionales», explica la SEC, a la que 90 años más tarde, se le reprocha no haber detectado el «esquema Ponzi» a gran escala de Bernard Madoff.
A Ponzi lo desenmascaró la revista Barrons, que reveló que el estafador no invertía en su propia empresa y que harían falta seis veces más de sellos postales en circulación para cubrir el conjunto de sus operaciones.
Los ahorradores se precipitaron en vano a recuperar sus ahorros y Ponzi fue condenado a una larga pena de cárcel.