Roberto Alejos Cámbara, diputado oficial, con una veta política heredada de familia, está por tercera vez como representante político en el Parlamento de Guatemala. Asumirá la presidencia 2009-2010 después de uno de los escándalos que lastimó la imagen del Congreso, cuando Eduardo Meyer era diputado de la Unidad Nacional de la Esperanza, y presidía ese órgano que sigue teniendo mala reputación frente a la sociedad.
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– Pregunta: ¿Qué lectura política hace del tema y como afectará su desempeño como presidente en el 2009?
– Repuesta: Yo creo que la imagen del Congreso ya venía bastante deteriorada desde hace algún tiempo. El tema de los Q82 millones solo vino a agravar el asunto. Creo que hay un reto por delante, en primer lugar demostrar que los diputados no tuvimos nada que ver; es una estafa cometida por el personal administrativo. El Congreso aquí es una víctima, los diputados también porque están pagando por la mala imagen que eso ocasionó y entonces sí habría que separar los dos temas: uno, la mala imagen que el Congreso viene arrastrando, que se suscita a raíz de la lucha constante dentro de la política; dos, un problema administrativo que no cometieron los diputados sino personal del Congreso, algunos de ellos expertos, si les podemos dar el título, en el tema de administración.
– P: ¿Ese deterioro tiene algún punto de partida, alguna década, algún año?
– R: Yo diría que desde 1985 a la fecha el Congreso se ha ido deteriorando, tuvo su más alto grado para la famosa depuración en tiempo de Jorge Antonio Serrano Elías y después en el tiempo de Ramiro de León Carpio. Aunque se vuelve a llamar a elecciones y hay una limpia, la depuración sentó un mal precedente y la gente ahora ve como que fuera fácil, sencillo y normal hablar de depurar un Congreso cuando el tema es muy delicado. Una cosa es el desprestigio de los que por el momento estén pasando por el Congreso de la República y otra es desprestigiar a una institución que es uno de los pilares fundamentales de cualquier sistema democrático.
– P: ¿Tiene contemplado solicitar resultados a los entes encargados de investigar el desvío millonario?
-R: La Junta Directiva actual ha jugado un buen papel en este sentido. El presidente Crespo tomó decisiones respaldadas, como no negociar con la entidad financiera, no ceder a un nuevo plazo y a una nueva forma de pago; el haber exigido, tanto al Ministerio Público como al Procurador General, a la Contraloría de Cuentas, al Ministerio de Economía a través del ente que intervino, exigiéndoles que controlen con su trabajo, y ahora recientemente, convirtiéndonos en parte del proceso, somos querellantes adhesivos. Nosotros vamos a tratar de intensificar esa presión que como parte ofendida tenemos que poner sobre quienes provocan la administración de justicia, incluyendo al Organismo Judicial para que el caso se acelere y se esclarezca lo más pronto posible.
– P: El diputado Eduardo Meyer tuvo un clima de «dejar hacer, dejar pasar». ¿Cuál es su proyecto para cambiar esa imagen?
-R: Yo estoy convencido que el Congreso de la República necesita cambios profundos en el área administrativa, donde hemos nombrado un Director General para que administre al Congreso; debe provocar cambios en el sistema de compras, en el sistema de distribución, crear un sistema más equitativo en la repartición de los bienes del Congreso. Debería haber una reducción del personal en por lo menos treinta por ciento, debemos crear los manuales de funcionamiento, especialmente en el área laboral, que no está regulado la forma de contratar, de ganar ascensos, aumentos salariales, una verdadera carrera legislativa, regulando el tema de los asesores, los asistentes, los renglones presupuestarios a los que cada quien debe pertenecer, el área en que debe permanecer y la cantidad de personas.
– P: ¿Qué acciones contempla implementar para reforzar la agenda legislativa?
– R: Es un tema en donde hemos fallado en el 2008. Debemos consensuar una agenda primero a lo interno entre todas las bancadas, todos los partidos, todas las ideologías representadas y esa agenda llevarla a hacer una presentación y provocar una discusión con todos los sectores de la sociedad que están deseosos de opinar en relación a qué, cómo y cuándo hay que legislar. Que no responda solo a los intereses del Gobierno sino responda a los intereses de toda la población. Qué leyes deben aprobarse antes que otras para llevar un orden en temas importantes del acuerdo.
– P: Su partido político se vio debilitado recientemente, ocho de sus colegas ahora se convirtieron en oposición restándole fuerzas al impulso oficial ¿Cómo será el manejo de poderes dentro del hemiciclo?
– R: Yo creo que todo depende de qué punto de vista lo vea uno, cuando uno, dos o varios diputados no comparten la ideología del partido; en el caso nuestro, los diputados que se retiraron de la bancada son gente que piensa de forma diferente, son gente conservadora de derecha que no comparten los ideales de un partido socialdemócrata entonces esto puede provocar que haya un fortalecimiento al partido y no un debilitamiento. El partido tiene una bancada más pequeña pero más sólida con menos problemas, con más tiempo para trabajar y para proponer.
– P: Qué tanto están dispuestos a ceder en la agenda del Congreso?
– R: El Congreso tiene que tener una agenda propia relacionada con los cambios en la administración y funcionamiento, en cuanto a cómo conducirse en lo político basados en diálogo y en negociación, pero la agenda legislativa no debe ser del Congreso que solo debe ser facilitador de una agenda nacional, donde los distintos sectores de la sociedad se reúnan con nosotros y dialoguen para que juntos, gobierno central, Congreso, organismos del Estado, sociedad civil y grupos productivos decidamos cuáles son los temas prioritarios y urgentes para sacar adelante a la Nación.
– P: ¿El «divide y triunfarás» de Maquiavelo funcionaría en un ambiente como el que se vive en el hemiciclo para impulsar los proyectos presidenciales?
– R: No, porque no estamos en una época donde se trate de dividir, dividir al enemigo es para tratar de derrotarlo y aquí no se tata de derrotarnos unos a otros, se trata de agruparnos. Si no encontramos un punto de acción en común nos va a ir muy mal como país, que atraviesa una crisis provocada por la situación mundial económica financiera terrible donde el coletazo de los países grandes aún no nos ha llegado. Indiscutiblemente la forma de desarrollo del país no ha dado resultado, entonces tenemos que encontrar un nuevo modelo, nosotros como partido de gobierno creemos que es desde lo rural, de abajo hacia arriba y no desde arriba hacia abajo. Lo importante no es quién tiene la razón, sino cómo encontramos juntos un modelo chapín que produzca resultados inmediatos.
– P: ¿Le proporcionará los recursos que soliciten los diputados independientes?
– R: Es una obligación del presidente y su Junta Directiva proporcionarles a todos los diputados al Congreso de la República las herramientas mínimas para poder trabajar. Deberían tener por lo menos una oficina modesta, pequeña donde guardar sus cosas y atender a la población y a los distintos sectores de la sociedad que los vienen a buscar, por lo menos debería tener una secretaria, quien atienda al público y sus cosas. Me encantaría que todos pudieran tener un asistente y, ¿por qué no?, un asesor, o que en el Congreso tuviéramos un «staff» de asesores permanentes que esté sobre todos los temas, porque el diputado no es «todólogo», no es experto en todas las materias. Los presidentes anteriores no se han atrevido a entrarle al tema del edificio, tengo toda la intención de proponerle a los jefes de bloque que le entremos a la construcción de un edificio modesto en la zona uno, que conserve la estructura del Centro Histórico que promueva ese revivir de la zona que le hace falta a la ciudad, sin lujos, sin nada ostentoso pero que le pueda brindar a los diputados los recursos mínimos e indispensables para realizar su trabajo.
– P: ¿Qué deberá negociar con los bloques para gobernar en el Congreso, y, particularmente con el Partido Patriota?
– R: Eso, gobernabilidad. Se logra si tratamos de satisfacer los intereses de todas las partes en un ambiente de diálogo, negociación pero ante todo sueño con un Congreso de mucho respeto entre nosotros, que respetemos a la población, a la gente que nos eligió, no decepcionándola con nuestro quehacer, respetando al país y espero de los diputados leyes consecuentes que produzcan cambios inmediatos en la sociedad, que respetemos el cargo y las obligaciones que con él vienen de la mano.
– P: ¿Debe ser igual la negociación con el Partido Patriota?
– R: Debe ser igual con todos los partidos políticos. Todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. Nuestra diferencia es ideológica, nuestra diferencia es partidaria, pero nos debe unir Guatemala. Los políticos no podemos darnos el lujo de tirarnos los platos a la cara mientras la población sufre hambre, problemas de salud, falta de vivienda y servicios básicos. La gente no es que no se quiera desarrollar, no tiene un cómo. Hay una deuda social muy grande, una brecha enorme entre los que tienen y los que no tienen.
– P: ¿Puede evaluar cuáles son las debilidades del Organismo Legislativo?
– R: Indiscutiblemente la parte débil del Congreso está relacionada con la administración y la falta de credibilidad causada por la mala imagen del Congreso se convierte en la debilidad más grande.
– P: Decir «Congreso» en la calle es casi como decir alguna mala palabra. ¿Qué piensa hacer para cambiar la credibilidad del Organismo Legislativo frente a la población?
– R: Solo hay una forma de cambiar la imagen, es trabajar con resultados. Yo sí creo que hay diputados en todas las bancadas que trabajamos mucho, pero la población no lo ve porque quiere ver resultados que repercutan en ellos. Si lo que el Congreso hace se traduce en beneficio para la población y su familia, la imagen va a cambiar; si lo que el Congreso hace se vuelve beneficio para unos pocos, la imagen no va a cambiar.
– P: ¿Hay más malos o buenos diputados trabajadores?
– R: Todos los diputados vienen al Congreso llenos de muy buenas intenciones, todo el mundo sueña de llegar a diputado para poder cambiar algo en la población donde lo eligieron. Es aquí donde se encuentra con un sistema que no funciona, en donde empieza la frustración y empieza a bajar el ritmo de trabajo. En la medida que el diputado trabaje y encuentre resultados inmediatos para sus electores, el diputado va a trabajar más.
– P: ¿Cómo enfrentará el problema laboral en 2009?
– R: Yo he sido muy claro desde principios de 2008, creo yo que el pacto laboral que tiene el Congreso con sus trabajadores es terrible, que si bien son derechos adquiridos y los vamos a respetar porque somos respetuosos de la ley, tenemos que sentarnos y negociar una nueva forma de trabajar en el Congreso. Hay que evaluar al personal para medir sus capacidades para ver si están ubicados en el lugar donde pueden dar los mejores frutos. Hay personas que nunca debieron entrar al Congreso, que ya no deberían de estar aquí porque no están produciendo lo que deberían o porque entraron al Congreso sin querer, sin amar la institución.
– P: ¿Su principal prioridad a partir del 14 de enero de 2009?
– R: Vamos a promover un Congreso de mucho diálogo, negociación a lo interno y a lo externo, acceso a la información para no provocar dudas, mucha fiscalización de frente en la lucha contra la corrupción.