«No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante.»
E. Kishon
Una vez más estaban reunidos, invitados, autoridades del Hospital Roosevelt y graduandos. En esta ocasión, 23 trabajadores de esa institución de salud recibieron, de manos del director, doctor Guillermo Echeverría, el título que les acredita como bachilleres.
De edades muy diversas, desde 23 hasta 52 años, pero con un común denominador, la imposibilidad de terminar en tiempo su escolaridad y el deseo de continuar superándose, para ser mejores personas, trabajadores y guatemaltecos.
Blanca Abaj, Aira Alvarado, Shiomara ílvarez, Higinio Chanchavac, Estellita Culajay, Rutilia Díaz, Irma Esquivel, María del Carmen Gallo, Blanca Gil, Anabell Girón, González Zamboni, Luis González, Catarina Santos, Sobeida Guzmán, Telma Guzmán, Santiago Hernández, Evelia Jacinto, Sandra López, Carmela Marroquín, í‰lida Monterroso, Maritza Palomino, Carlos Ramírez, Rubén Soto, Apolonia Yumán, con apoyo de la dirección del Hospital Roosevelt lograron hacerlo ahora.
Junto a ellos, Manuel Castillo, Zaqueo Dolores, Rosa Amanda González, Cornelia López, Dora Rodríguez José Arnoldo Torres recibieron su diploma que indica finalizaron su educación básica y Carmelina Tic, Margarita Florencio y Teresa Jerónimo, sexto primaria.
La graduación fue presidida por el profesor David Noriega, fundador de La escuela en su casa, ISEA; licenciada Consuelo Ericastilla, de la Procuraduría de Derechos Humanos y licenciada Rosa María Pereira, de recursos humanos, doctor Héctor Barrios, director técnico y doctor Guillermo Echeverría, director ejecutivo del Hospital Roosevelt.
El doctor Echeverría durante su intervención expresó que facilitar a los trabajadores de la institución de salud, el tiempo y la posibilidad de continuar estudiando es parte del cumplimiento del mandato constitucional. A la vez de obtener para el hospital y el país, guatemaltecos más conscientes y mejor preparados.
Cuando el programa inició, el doctor Echeverría era director de la emergencia de adultos y no dudó en brindar un espacio para que se pudiera desarrollar el trabajo docente; hoy que es director del Hospital Roosevelt, además de continuar apoyando el estudio escolarizado, realiza gestiones para que los trabajadores bajo su cargo cursen un diplomado en derechos humanos, que les permita, además de conocer y ejercer sus derechos y cumplir sus obligaciones, brindar una atención de mayor calidad.
Iniciativa que por supuesto fue muy bien recibida, pues además permite a los trabajadores mantenerse al día a través de un proyecto de educación continua.