Raúl Castro realizará mañana su primer viaje al exterior como presidente de Cuba, con una simbólica visita a Venezuela, principal aliado político y económico de la isla, antes de asistir a la cumbre latinoamericana en Brasil.
Dos años y medio después de asumir el mando por la enfermedad de su hermano Fidel Castro, Raúl, de 77 años, dejará el país para cumplir con el ritual de ir primero a Caracas a encontrarse con el presidente venezolano, Hugo Chávez.
Tres días después acudirá a la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo en Salvador de Bahía, noreste de Brasil, y el jueves desarrollará en Brasilia una agenda bilateral con el mandatario Luiz Inacio Lula da Silva.
«Raúl Castro nos visita el día sábado. ¡Bienvenido presidente!», anunció el jueves Chávez, quien destacó que ese viaje tiene «la misma significación de la visita de Fidel en 1959».
En lo fue su primer viaje al exterior como gobernante, Fidel Castro, ahora de 82 años, retirado del poder y sin aparecer en público desde que enfermó en julio de 2006, viajó a Caracas el 23 de enero de 1959, apenas 22 días después de derrocar al dictador Fulgencio Batista y proclamar el triunfo de la revolución.
«Raúl va a repetir la historia», dijo Chávez, quien, sin precisar detalles de la agenda, informó que el presidente cubano rendirá honores al héroe de la independencia sudamericana Simón Bolívar en el Panteón Nacional.
Considerado «padre ideológico» de Chávez, Fidel estuvo en Caracas cuatro días en 1959 para agradecer la ayuda venezolana a su guerrilla de la Sierra Maestra. «Â¡Ojalá que el destino de nuestros pueblos sea un solo destino!», dijo entonces en un discurso.
Determinante para mantener a flote la isla, tras la crisis en que cayó en los años 90 por la desaparición de la Unión Soviética, la Venezuela de Chávez dio el espaldarazo al gobierno de Raúl, en cuanto estalló la crisis de salud de Fidel.
«Â¿Cuándo hay que ir a Venezuela?, no sé nada, pero si lo dijo el sobrino, hay que ir», dijo el mandatario cubano hace tres semanas, mostrando la importancia de Chávez como amigo y aliado de Cuba.
En varios viajes a la isla, Chávez y Raúl acordaron proyectos millonarios en sectores clave de la economía como petróleo, níquel, comunicación y turismo, y la creación de empresas mixtas -existe una treintena- en construcción, gas, transporte y producción de alimentos.
Ambos países, a los que Estados Unidos acusa de desestabilizar a América Latina, crearon en 2004 la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) -al que luego adhirieron Bolivia, Nicaragua y Honduras-, frente a los bloques comerciales propugnados por Washington.
Desde entonces, Cuba recibe con facilidad de pago unos 100.000 barriles diarios de petróleo de Venezuela, principal socio comercial con un intercambio cercano a los 3.000 millones de dólares.
Más de 30.000 cubanos, entre médicos, educadores y asesores en deporte, cultura y otras áreas, trabajan en Venezuela, por lo que el monto por bienes y servicios alcanza más de 7.000 millones de dólares anuales, según estimaciones de Fidel Castro.
Durante la larga enfermedad del líder cubano, el presidente venezolano ha sido uno de los pocos en saber de primera mano sobre su estado de salud, y lo ha visitado al menos 13 veces en el sitio no revelado donde convalece, y está dedicado a leer y escribir.
Fotos y afiches de Chávez con Fidel, y ahora también con Raúl, cuelgan de paredes en centros estatales como escuelas, fábricas, unidades militares y tiendas de alimentos.
La relación es tan estrecha que el vicepresidente cubano, Carlos Lage, calificó en una ocasión a los dos países como los más democráticos del mundo, por tener «dos presidentes». «Y un solo gobierno», agregó Chávez poco después.