La UE movilizará nuevos recursos para reforzar su papel de defensa en el mundo.
Los líderes de la Unión Europea (UE) abogaron el viernes al término de su cumbre en Bruselas por dotar al bloque de los recursos que necesita para desempeñar un mayor papel en la seguridad mundial, en momentos en que renueva su asociación de defensa con Estados Unidos.
«Europa no puede ser una enana en materia de defensa y un gigante en materia económica. No es posible», dijo el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presidente en ejercicio de la UE, al final de la cumbre de dos días.
Según las conclusiones aprobadas por los 27, «el Consejo Europeo pretende remediar la insuficiencia de recursos disponibles en Europa mejorando gradualmente sus capacidades militares y civiles».
«Este esfuerzo es además un pre-requisito para que los europeos asuman de forma creíble y efectiva sus responsabilidades bajo una renovada asociación transatlántica», señalaron los jefes de Estado y de gobierno del bloque.
Francia, que ostenta hasta fines de año la presidencia rotativa de la UE, había hecho del refuerzo de las capacidades europeas de defensa una condición para reintegrarse plenamente en el seno de la OTAN.
Pero la Alianza Atlántica, cuyos pesos pesados son Estados Unidos y Gran Bretaña, ve con preocupación el refuerzo de la defensa europea, al estimar que podría crear una duplicación de cometidos o abrir una carrera detrás de los recursos militares.
La UE y la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tienen 21 países miembros en común.
Los 27 señalaron su «voluntad de conferir un nuevo impulso a la política europea de seguridad y defensa», «en plena complementariedad con la OTAN», pero «en el respeto de su autonomía de decisión respectiva».
«No me molesta hablar de cooperación con la OTAN pero guardando para Europa su libertad de acción», dejó claro Sarkozy.
Estados Unidos, por su parte, que desembolsa en defensa más que el conjunto de los países de la UE, ha presionado a sus aliados europeos para que destinen a esta partida al menos un 2% del Producto Interior Bruto (PIB).
En las conclusiones de la cumbre, los mandatarios citaron «los objetivos precisos y cifrados» adoptados el lunes pasado por sus ministros de Relaciones Exteriores con vistas a «desarrollar capacidades robustas, flexibles e interoperables».
En particular, estimaron que el bloque debe ser capaz de desplegar un total de 60.000 efectivos en 60 días para una operación de envergadura y de «planear y conducir simultáneamente» otras 19 misiones, militares y civiles, para contribuir a estabilizar y posteriormente reconstruir uno o varios países en crisis.
También desean dotarse de medios para evacuar a los ciudadanos europeos en menos de 10 días de una región turbulenta, llevar a cabo una misión de vigilancia marítima o aérea y una operación humanitaria durante tres meses o más.
Algunas de estas metas ya habían sido programadas en 2004 para aplicarse en 2010. Pero, en las conclusiones finales, la fecha queda en el aire al prometer llevarlas a cabo en «los próximos años».