«Conforme se desarrolla la crisis financiera actual, las personas y comunidades más pobres y más marginadas del mundo, podrían enfrentar una situación aún más terrible que la que enfrentan actualmente. La pobreza es tanto causa como resultado de violaciones a los derechos humanos».
(Navi Pillay, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.)
El 10 de diciembre 2008 toda la humanidad festejó el 60° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada en París en 1948. La Declaración tiene un preámbulo y 30 artículos que establecen los derechos y libertades fundamentales de todos los seres humanos, independientemente del lugar donde vivamos y sin distinción de ningún tipo. Todos los países han aceptado esta Declaración, sus principios tienen eco en Constituciones y leyes de más de 90 países. Sesenta años después de su aprobación, la Declaración sigue vigente y los derechos y libertades proclamados en ella son más actuales y relevantes que antes.
La Declaración Universal ha inspirado más de 80 tratados y declaraciones internacionales y un gran número de convenciones regionales; así como cartas nacionales de derechos humanos y disposiciones constitucionales que en conjunto, constituyen un sistema amplio jurídicamente vinculante para la promoción y la protección de los derechos humanos. Los tratados internacionales de derechos humanos siguen en aumento ampliando derechos y libertades fundamentales que figuran en la Carta Internacional de Derechos Humanos, pues abordan asuntos como la discriminación racial, la tortura, las desapariciones forzadas, la discapacidad, derechos de la mujer, la niñez, los emigrantes, las minorías y los pueblos indígenas.
En Guatemala, organizaciones de la sociedad civil, de Estado, gobierno, representaciones diplomáticas y el Sistema de las Naciones Unidas, realizaron actos culturales, deportivos, políticos y sociales. La Embajada de Francia con la colaboración del Ministerio de Cultura y deportes, organizó un seminario en el que expusieron Michelle Ramis Plum, Embajadora de Francia; Louis Arbour ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz; Ruth del Valle, presidenta de la Copredeh; Sergio Morales, Procurador de los Derechos Humanos; Francisco Calí, Director de Derechos Humanos de la Cancillería y Leeann McKechnie, Embajadora de Canadá. La moderación fue conducida por Anders Kompass, representante del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. La nota emotiva del acto fue la lectura de los 30 artículos de la Declaración Universal por niños y niñas de distintas razas, origen e idioma, expresados en español, francés, quiché, quekchí, mam y cachiquel.
En esta ocasión, la doctora Menchú sostuvo que para muchos la Declaración Universal es una utopía, pero añadió que es «una guía para continuar luchando a favor del respeto a los derechos humanos». El Procurador de Derechos Humanos, Sergio Morales aseguró que la Declaración representa una posición de paz, diálogo y armonía, frente a la corriente que proclama la guerra, la desigualdad, exclusión e intolerancia y representa un NO para quienes piensan que sólo con sangre y violencia se pueden hacer las cosas. El Procurador afirmó que, «el 2008 cierra como el año más violento de toda la historia del país».
P.S. La Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala festejó la fecha otorgando la Orden «Monseñor Juan Gerardi», a mi amigo Alfonso Bauer Paiz, defensor de los desposeídos y a Margarita Pérez Soc, víctima del conflicto armado interno. Ambas personalidades fueron distinguidas por su larga trayectoria en la defensa y promoción de los derechos humanos.