La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, entonó ayer su adiós a América Latina con una última defensa del libre comercio como instrumento de «justicia social», durante una conferencia ministerial con otros catorce países en Panamá.
«En este periodo de turbulencias financieras, de incertidumbre, de gran preocupación, debemos mantener nuestro compromiso con los principios que nos permitieron reducir la pobreza y expandir la justicia social», declaró Rice ante los ministros y representantes de once socios comerciales de su país y de países observadores.
«Los mercados no son perfectos» reconoció Rice, «pero son motores de oportunidad para obtener justicia social».
«El libre comercio y los mercados abiertos siguen siendo las formas más seguras de crecimiento económico», añadió la secretaria de Estado, que con esta reunión realizó la que será probablemente su última visita a la región.
«Caminos para la Prosperidad» fue el lema escogido para esta iniciativa en septiembre pasado, cuando el presidente George W. Bush se reunió en Nueva York con sus homólogos de Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y República Dominicana.
Todos ellos tienen acuerdos firmados con Estados Unidos, pero dos de ellos, con Colombia y Panamá, están pendientes de ratificación por parte del Congreso.
El libre comercio fue el gran mensaje del gobierno Bush a la región durante ocho años, además de la lucha contra el narcotráfico.
Esta reunión ministerial, sin grandes anuncios, marca un punto y aparte en una relación que puede sufrir significativos cambios con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca el próximo 20 de enero.
El gobierno de Bush, acusado de haber ignorado a América Latina durante casi una década, quiere a través de esta iniciativa que sus socios defiendan el libre comercio ante sus propias poblaciones, tras varios años de un claro viraje político a la izquierda.
Representantes de Nicaragua, Brasil y Uruguay asistieron como observadores a la reunión de Panamá.
Rice aseguró que su país respeta ese cambio político.
Estados Unidos está comprometido con todo aquel país que respete la democracia y el libre mercado, más allá de orientaciones políticas, dijo.
«Respetamos los resultados que están obteniendo y los apoyamos» aseguró, dirigiéndose a sus homólogos.
«Al reunirnos, para revisar y respaldar nuestro compromiso con las inversiones comerciales y más liberalización, estamos mandando una poderosa señal de que no vamos a repetir los errores de la Gran Depresión (de los años 1930), cuando las naciones (…) adoptaron políticas proteccionistas», explicó la secretaria de Estado.
Estados Unidos, sin embargo, se enfrenta a una recesión que está exigiendo medidas sin precedentes, como los multimillonarios rescates del sector bancario y automovilístico, este último bajo estudio en el Congreso.
La visita de Rice a Panamá coincide con la presencia en el Canal de un navío de guerra ruso, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, anclado en una ex base militar estadounidensek, tras haber participado en maniobras en Venezuela.
Ministros de 15 países americanos se reunieron ayer en Panamá para impulsar políticas de desarrollo económico y social, en una de las últimas iniciativas del presidente estadounidense, George W. Bush, para estimular el libre comercio con América Latina.
El presidente panameño, Martín Torrijos, inauguró la reunión, a la que asisten cancilleres y ministros de Comercio del continente, incluida la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice.
«De lo que se trata es de identificar mecanismos para que los beneficios del libre comercio, que son indudables, lleguen a todos los estratos de la población», dijo Torrijos en su discurso de inauguración.
Estos beneficios no deben traducirse «en ganancias de unos pocos que, abusando de la falta de supervisión y en algunos casos en la falta de transparencia, también abusaron de la confianza de los inversionistas», agregó.
Los ministros de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior de Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y República Dominicana asistieron al cónclave en la capital panameña bajo el lema «Caminos para la Prosperidad».
Nicaragua, Brasil y Uruguay asisten como observadores a esta cita, además de delegados de cuatro organismos continentales y regionales, entre ellos la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Todos los países participantes en la cita (con excepción de Brasil y Uruguay) tienen acuerdos comerciales firmados con Estados Unidos, pero dos de ellos, Colombia y Panamá, están pendientes de ratificación.
Rice pidió a América Latina que mantenga el impulso al libre comercio y declaró que «los mercados no son perfectos», «pero son motores de oportunidad para obtener justicia social».
«En este período de incertidumbre, de gran preocupación, debemos mantener nuestro compromiso con los principios que nos permitieron reducir la pobreza y expandir la justicia social», declaró Rice ante los ministros y representantes de los socios comerciales de Washington y de los países observadores.
La iniciativa fue lanzada en septiembre en Nueva York por Bush, quien dejará la Casa Blanca el 20 de enero, y los gobernantes de 11 países americanos con los que Washington tiene tratados comerciales, y ésta es la primera reunión ministerial que se lleva a cabo.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien asistió al encuentro, dijo que en América «hay una mora en los aspectos sociales», por lo que pidió apoyo a los países que no están cumpliendo las metas del milenio auspiciadas por la ONU para luchar contra la pobreza «para que se pongan al día».
Además asistieron a la cita en la capital panameña el presidente del BID, Luis Moreno, y delegados de la Corporación Andina de Fomento y del CAFTA, el acuerdo de libre comercio entre Centroamérica y Estados Unidos.
El presidente panameño también advirtió en su discurso contra las políticas populistas, sean de izquierda o derecha.
«En momentos como éstos los pueblos pueden prestar oídos a un lenguaje populista ya sea de izquierda o de derecha, que inviten a políticas que no resuelven problemas sino que sólo son medios para llegar al poder en épocas de incertidumbre», dijo.
Torrijos pidió dar forma y contenido al mensaje que surgió de Nueva York y llevarlo a la práctica «en base a las experiencias individuales» pero de forma conjunta como continente.