Guatemala y el estado mexicano de Chiapas acordaron ayer trabajar en común para reforzar la seguridad de su frontera, donde un tiroteo hace 10 días entre sicarios de ambos países dejó 17 muertos.
«Queremos contribuir con nuestra información y estrategias con las autoridades guatemaltecas. Con una mayor cooperación y apoyarlos en cuestiones sobre pandillas, microlaboratorios de ADN, entre otros rubros», dijo en rueda de prensa el ministro de Justicia de Chiapas, Amador Rodríguez Lozano.
Autoridades de este estado se reunirán mañana y pasado con el fiscal general de Guatemala para estrechar la comunicación entre ambos ejecutivos con miras a lograr una disminución de la actividad delictiva en ambos lados de la frontera.
Rodríguez afirmó, sin embargo, que el organismo que dirige no participará en la investigación del enfrentamiento armado entre sicarios mexicanos de «Los Zetas» y grupos de narcotraficantes guatemaltecos sucedido el 30 de noviembre en el departamento de Huehuetenango (norte de Guatemala), que causó 17 muertos.
Tras la matanza, el gobierno federal mexicano envió un contingente formado por más de un centenar de militares, policías federales y estatales a municipios limítrofes con Guatemala, confirmó el lunes la policía federal de Tapachula (Chiapas).
Narcotraficantes mexicanos, principalmente «Los Zetas», ex militares al servicio del cártel del Golfo, tienen presencia en 17 de 22 departamentos de Guatemala, donde trabajan en la conformación de una red de sicarios, dijo el lunes el Secretario de la Paz guatemalteco, Orlando Blanco.
México registra casi 5.400 homicidios en lo que va de 2008 por casos atribuibles al narcotráfico, lo que representa un aumento de 117% respecto a los 2.477 cometidos en el mismo período del año pasado, según datos oficiales.