Latinoamérica, inquieta por los devastadores efectos que el calentamiento tendrá en la región, es un actor activo en la Conferencia sobre el Clima de Poznan (Polonia), en materias que van desde deforestación y derechos de los indígenas a energías alternativas.
«Debido a lo vulnerable que somos como región, es importante que trabajemos para conseguir un acercamiento, una integración para que los países de Latinoamérica trabajemos juntos», afirmó hoy en Poznan el ministro mexicano de Medio Ambiente, Juan Elvira Quesada.
«El 87% de responsables políticos de América Latina consideran la lucha contra el cambio climático una cuestión esencial, un porcentaje mucho mayor que en cualquier otra región», dijo Laura Tuck, directora del Banco Mundial para el Desarrollo Sostenible en Latinoamérica.
Según un informe divulgado hoy en Poznan por el Banco Mundial, las dramáticas consecuencias del calentamiento en la región se agravarán en el futuro.
«Muchos de los glaciares de los Andes desaparecerán en los próximos 20 años, provocando graves problemas de abastecimiento de agua para ciudades como Quito o Lima», afirmó Tuck.
Si no se hace nada para frenar el calentamiento del planeta, todos los arrecifes de coral del Caribe podrían haber desaparecido en 2060; aumentarán además el riesgo de desastres naturales y los daños provocados por los huracanes se incrementarán entre 10% y 26%.
«Existe también un riesgo de creciente mortalidad por enfermedades tropicales como el dengue y la malaria», advirtió Tuck.
Según el informe del Banco Mundial, la selva amazónica podría reducirse entre un 20% y un 80% si la temperatura aumenta entre 2º y 3ºC, con un riesgo de «sabanización» debido a la pérdida de las precipitaciones.
Otra de las consecuencias será, según la misma fuente, un colapso de la producción agrícola, con una reducción de 12 a 50% en la región en 2100, «con el consecuente impacto para el abastecimiento mundial».
Las emisiones en Latinoamérica de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático, representan sólo el 6% mundial, pero los países de la región están haciendo esfuerzos considerables para reducirlas.
Brasil ha elaborado un muy ambicioso programa de lucha contra la deforestación, que debe detallar en los próximos días en Poznan, y que prevé reducir en un 70% la tala de la selva amazónica en 2018.
Numerosos países han centrado sus esfuerzos en el desarrollo de energías limpias y en políticas de eficacia energética.
«Latinoamérica ha demostrado un sólido compromiso en la lucha contra el cambio climático (…), ahora es el momento en que la región puede actuar como líder dentro de las naciones en vías de desarrollo», afirmó John Nash, economista del Banco Mundial.
En reconocimiento de sus esfuerzos, los países latinoamericanos esperan que el nuevo acuerdo climático internacional que se negocia en Poznan sea más abierto a sus posturas.
Quieren que incluya totalmente las reducciones de emisiones debidas a la deforestación, reconozca la importancia de las energías limpias, levante las barreras arancelarias a los biocombustibles e integre a los pueblos indígenas en la gestión de las selvas.
«Bolivia y Ecuador van a apoyar a los indígenas de los nueve países del Amazonas contra las posturas de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que se oponen a incluir los derechos de nuestros pueblos en el nuevo acuerdo», afirmó Juan Carlos Jintiach, codirector ejecutivo de la Alianza Amazónica y líder de la comunidad Shuar de Ecuador.
«Los indígenas queremos estar incluidos en la discusión, conocer el contexto y tener una voz», agregó, haciendo hincapié en el «conocimiento tradicional» que los índigenas tienen de la selva amazónica.
Con la participación de los ministros de Medio Ambiente en una mesa redonda destinada a encontrar una «visión compartida» en la lucha a largo plazo contra el calentamiento del planeta comenzará el jueves la recta final de la Conferencia de la ONU sobre el Clima en Poznan (Polonia).
La mayoría de ministros y altos responsables fueron llegando a esta ciudad del oeste de Polonia durante los últimos días. Una recepción de gala organizada en la noche del miércoles por el ministro polaco de Medio Ambiente, Maciej Nowicki, anfitrión de la conferencia, será la ocasión de una primera toma de contacto.
La agenda de eventos sociales de los jefes de delegación se completará con un almuerzo el jueves presidido por el secretario ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Yvo de Boer, y un concierto organizado por el alcalde de Poznan, Ryszard Grobelny.
El segmento ministerial de la conferencia, que desde hace diez días ha sido marco de discusiones a nivel de expertos, tendrá su pistoletazo de salida el jueves por la mañana con un discurso del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, al que seguirán las intervenciones de unos 145 ministros de Medio Ambiente.
Por la tarde, la mesa redonda en la que los ministros debatirán su «visión compartida» de las medidas a tomar a largo plazo marcará una de las grandes citas de la conferencia.
«La mesa redonda será una oportunidad importante tanto para los ministros como para los jefes de delegaciones de abordar qué tipo de mecanismos hay que establecer para obtener resultados en materia de financiación, de tecnología y de capacidad para establecer reducciones de emisiones, alentar el crecimiento limpio y adaptarse a los inevitables impactos del cambio climático», explicó De Boer.