Sarkozy se reunirá en Polonia con el Dalai Lama, pese a quejas de china.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se reunirá hoy en el puerto de Gdansk (norte de Polonia) por primera vez con el Dalai Lama, líder espiritual de los budistas tibetanos en el exilio, a pesar de las quejas de China y sus amenazas de boicot de productos franceses.
El mandatario francés llegó hacia las 12:30 horas locales a Gdansk, donde participará en la ceremonia del 25 aniversario de la entrega del premio Nobel de la Paz al ex presidente polaco, Lech Walesa, fundador del histórico sindicato Solidarnosc.
Sarkozy tiene previsto reunirse con el Dalai Lama, premio Nobel de la Paz 1989, hacia las 16:30 horas locales, la primera de un presidente francés con el dirigente tibetano exiliado desde 1959 en Dharamsala, norte de la India.
«Este encuentro será una señal fuerte para los tibetanos, para nuestros compatriotas que luchar encarnizadamente de una forma no violenta (…) desde hace mucho tiempo», declaró el secretario de la oficina del Tíbet en Pa´ris, Wangpo Bashi, a una emisora francesa.
Desde hace varias semanas, China empezó a presionar a Francia y tras anular una cumbre entre China y la Unión Europea (París ejerce la presidencia de los 27) prevista para el primero de diciembre en Lyon (centro-este de Francia), anuló una cumbre bilateral en el Elíseo y ahora amenaza con boicotear los productos franceses.
Presiones similares ejerció Pekín antes del verano (boreal pasado) cuando el presidente francés indicó que no sabía si iba a asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, celebrados en agosto.
Tras una vista de Sarkozy a Pekín a fines de 2007, empresas francesas obtuvieron contratios por 20.000 millones de euros (25.000 millones de dólares).
En agosto, durante una visita a París, el Dalai Lama, tuvo que conformarse con entrevistarse con la primera dama francesa, Carla Bruni Sarkozy y con el canciller francés, Bernard Kouchner.
Antes de reunirse con el Dalai Lama, Sarkozy almorzará con los primeros ministros de nueve países de Europa del este de los 27 para analizar una serie de medidas sobre la energía y el cambio climático, una de las prioridades de la presidencia francesa de la Ue, que concluye el 31 de diciembre.