Chávez: diez años en el poder


Hugo Chávez, presidente de Venezuela, se ha convertido en un lí­der internacional de peso y desea seguir liderando su paí­s después del 2013. FOTO AFP

Diez años después de ganar las elecciones presidenciales, Hugo Chávez consiguió convertirse en un lí­der regional de peso, un mandatario que desafí­a a las grandes potencias y un jefe de Estado sin apenas rivales que desea seguir liderando su revolución después de 2013.


Popular y populista, irreverente, incombustible, carismático y convencido de que la revolución bolivariana está sólo dando sus primeros pasos, Chávez, de 54 años, celebrará el 6 de diciembre su primera década en el poder concentrado en una enmienda constitucional que será sometida a referéndum y le abrirá las puertas a una tercera reelección.

«Me he convencido de que, independientemente de lo que digan mis adversarios debo permanecer unos años más al frente del gobierno de Venezuela», explicó el mandatario.

Para sus defensores, Chávez es el lí­der por ahora imprescindible. Para sus detractores, es un gobernante que desea eternizarse en el poder, no soporta la más mí­nima oposición y fomenta una división de la sociedad entre los que están con él y los que no.

«Lo que empezó en 1998 como un proyecto de cambio social ha terminado en una única propuesta: la reelección indefinida. Todas las promesas se han concentrado en una sola palabra: Chávez. El es el pueblo, la revolución y ahora también quiere ser el tiempo», declaró a la AFP Alberto Barrera Tyszka, coautor del libro «Chávez sin uniforme».

«Proponemos una enmienda que será sometida a referéndum para que sea el pueblo quien decida. No tenemos por qué renunciar a un lí­der» como Chávez, explicó por su parte Earle Herrera, diputado y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que elaboró la Constitución de 1999.

Desde su llegada al poder, el presidente venezolano parece estar eternamente en campaña. Las elecciones en el paí­s se han repetido prácticamente cada año desde 1998 y en cada una de ellas, Chávez se hizo más fuerte y popular.

Hasta diciembre de 2007, cuando un proyecto de reforma constitucional que también incluí­a la reelección indefinida fue rechazado en referéndum.

Casi un año después, el 23 de noviembre, el chavismo ganó las elecciones regionales pero perdió plazas clave como la alcaldí­a metropolitana de Caracas. Pasada una semana, Chávez anunció esta enmienda sobre la reelección para 2009.

«Si Chávez espera más, la crisis económica puede generar un ambiente muy negativo y el margen de maniobra se verá muy restringido», explicó el analista Luis Vicente León, de la encuestadora Datanálisis, quien considera que esta enmienda cuenta actualmente con un escaso apoyo popular.

Diez años después de que Chávez ganara las primeras presidenciales, su partido gobierna la mayorí­a de estados y alcaldí­as y controla una Asamblea Nacional prácticamente monocolor. Además, el presidente tiene una popularidad que roza el 57%, según cálculos de Datanálisis, y no hay un lí­der de la oposición capaz de hacerle sombra.

«Chávez cree que después de él no hay nadie y no es verdad. Este paí­s va a seguir adelante con o sin él. El tiene un tiempo y unas reglas que respetar que están en la Constitución y no pueden cambiarse de la noche a la mañana», explicó Ismael Garcí­a, diputado del partido Podemos, que fue aliado del presidente hasta 2007, cuando pasó a la disidencia.

Por otra parte, el presidente venezolano se ha convertido en lí­der de un grupo de paí­ses latinoamericanos de izquierda, antiimperialistas convencidos y rebeldemente antiestadounidenses.

El liderazgo desafiante de Chávez es mirado con preocupación porque Venezuela es uno de los paí­ses con mayores reservas petroleras del mundo.

Gracias al dinero que reporta el oro negro, Chávez tejió desde 1998 una sólida relación con las clases populares por medio de las misiones sociales, uno de los indiscutibles logros de su gobierno.

«La revolución ha procurado incluir a quienes durante medio siglo estuvieron excluidos. Es obvio que el pueblo venezolano olvidado hoy está accediendo a derechos que le corresponden», explicó Herrera.

La campaña para la enmienda constitucional, bautizada «Uh ah, Chávez no se va», ya suena en las calles de Venezuela en este diciembre de 2008 y confí­a en el apoyo de estas clases populares para triunfar, aunque el mito de que los pobres votan por Chávez provoca ciertas dudas.

«Soy un soldado a la orden del pueblo, mi jefe se llama el pueblo de Venezuela», garantizó el mandatario, consciente de que esta enmienda es su última baza para seguir gobernando.