«Nadie garantiza un fallo favorable»


Rodolfo Rohrmoser tiene una amplia trayectoria académica en el ámbito del derecho internacional. (Carlos Duarte. La Hora)

Previo a que el diferendo territorial entre Guatemala y Belice sea conocido en la Corte Internacional de Justicia se deben completar diversos trámites y procesos internos, que en buena medida dependen de la población guatemalteca, asegura el especialista en derecho internacional Rodolfo Rohrmoser.

Javier Estrada Tobar
lahora@lahora.com.gt

Los cancilleres de Guatemala y Belice firmarán el próximo lunes un acuerdo en la Organización de Estados Americanos -Washington, Estados Unidos-, en el que se comprometerán a llevar el caso del diferendo territorial por Belice a la CIJ.

El doctor Rohrmoser, ex embajador de Guatemala en Washington y ex magistrado de la Corte de Constitucionalidad, considera que la estrategia de los litigantes guatemaltecos debe estar planificada desde la firma del acuerdo de compromiso y que la Cancillerí­a debe informar a la población sobre el proceso para que éste pueda avanzar, tras una consulta popular.

Pregunta: ¿Qué expectativa tiene sobre la firma de este acuerdo?

Respuesta: Lo importante es que se va a resolver en forma definitiva la controversia. En este caso, el gobierno de Guatemala y el de Belice han optado por la decisión judicial internacional, o sea llevar el diferendo a la Corte Internacional de Justicia, lo cual es correcto para que el pueblo de Guatemala sepa a que atenerse en relación a sus eventuales derechos sobre el territorio.

P.: ¿Qué papel jugarí­a la CIJ de entrar a conocer el diferendo territorial?

R.: Este ente estarí­a a cargo de decidir en definitiva a quien corresponde el derecho sobre el territorio, y como resolver la controversia, pero el fallo serí­a inapelable y Guatemala, jurí­dicamente tendrí­a que cumplir le guste o no. Nadie garantiza un fallo favorable, las situaciones judiciales son exageradamente delicadas.

P.: ¿Cree que la CIJ pueda dar un fallo a favor de Guatemala?

R.: Depende de las pruebas que Guatemala aporte al caso y del planteamiento que haga a la Corte, he ahí­ porque yo considero importantí­simo el acuerdo que se va a suscribir en Washington, ya que en él se establece la voluntad de las partes en relación a los puntos sobre los cuales versará la decisión de la Corte. Por de pronto hay que decir que los guatemaltecos deben estar enterados sobre las dos posibles formas que existen para ir a la Corte.

P.: ¿Cuáles son las dos ví­as posibles?

R.: No hay más que dos caminos, la ví­a judicial y la ví­a «en equidad y justicia». Si Guatemala escogió la ví­a de la judicial, las oportunidades que tiene, en mi opinión son muy limitadas.

P.: ¿Qué sucede con la otra ví­a?

R.: Guatemala tendrí­a mucha posibilidad de satisfacer sus requerimientos si escoge -y ojalá Belice así­ lo haya querido también- el procedimiento «ex aequo et bono» (en equidad y justicia). Si se hizo eso, tiene muchas posibilidades porque ha detentado el territorio beliceño desde hace muchí­simos años y hay guatemaltecos en esa región. Desde luego que hay base suficiente para que haya un fallo favorable.

P.: ¿En qué medida favorecerí­a a Guatemala el sistema de «equidad y justicia»?

R.: Porque los jueces internacionales estarí­an en mayor libertad de dar a cada quien lo suyo, sin estar regidos a normas estrictas de derecho. El procedimiento en equidad y justicia además darí­a a los jueces la facultad para decidir ciertos puntos para satisfacer el interés de ambas partes, y que no sólo una parte gane y la otra parte esté frustrada, sino que haya ciertas situaciones que satisfagan el interés común.

P.: ¿De qué forma podrí­a haber condiciones favorables para ambas partes?

R.: Por ejemplo, la CIJ podrí­a garantizar una salida al mar para Guatemala, lo que se llama un corredor directo al Caribe. Otro ejemplo podrí­a ser conceder la coadministración de las islas e islotes, existen varias soluciones que puedo pensar.

P.: ¿Qué consecuencias habrá de elegir la ví­a judicial?

R.: Yo veo que el caso estarí­a perdido y me conformarí­a con que el pueblo sepa que Belice siempre no es de Guatemala. El asunto se ha perdido entre tanta negociación, se han gastado millonadas en asesorí­as y en situaciones que no han conducido a nada, es muy delicado que Guatemala siga gastando dinero en esto cuando deberí­a gastarlo en reforzar la frontera para evitar el narcotráfico y para evitar que haya depredaciones del territorio.

P.: ¿Qué sucede con el equipo que representará a Guatemala? ¿Estamos preparados para enfrentar un proceso de este tipo en la CIJ?

R.: Yo supongo que en un caso tan importante como éste, la Cancillerí­a está asesorada por expertos internacionales, pues normalmente se hace esto. Se requiere de personalidades jurí­dicas que hayan tenido experiencia en la Corte y que estén asesorando al Gobierno, no únicamente al momento de llevar el caso a la CIJ sino incluso mucho antes para asesorar sobre las bases que regirán la controversia.

P.: Para que la CIJ conozca el diferendo es necesario que el pueblo exprese su aprobación por medio de una consulta popular. ¿Existe suficiente información para tomar una decisión de este tipo?

R.: Tengo la pena de confesar que me he enterado más por la prensa beliceña que por la prensa guatemalteca. Es necesaria más información sobre todo para que el pueblo se conciencie que la decisión a tomar es sumamente importante, no tanto en la consulta popular -que por supuesto es importante- sino que en esta fase de la negociación en que se está con Belice, para llegar a la suscripción del acuerdo de compromiso porque es vital para el fallo que oportunamente hará la CIJ.

P.: ¿Qué se requiere de la sociedad para aportar en este proceso?

R.: Lo importante es motivar que se dé a conocer inmediatamente el acuerdo de compromiso al pueblo de Guatemala, y con mayor razón al pueblo culto, para que en las universidades, el Colegio de Abogados, los institutos especializados, y otras entidades opinen sobre la conveniencia de ese tratado, y así­ se apruebe por el Congreso, después de haber pasado por una consulta popular.