¿Chantaje o extorsión?


El chantaje es el arma perfecta del gobierno para hacerse de más recursos. Este chantaje es sinónimo de una extorsión, pero planificada de forma astuta, y sin decir que eso sí­ «estaba contemplado en el plan de gobierno». Primero con la famosa ayuda a los pobres y ahora con la seguridad. Quien puede negar presupuesto si dicen que es para seguridad o para ayudar a los pobres, pero no dicen que se quedan con la mayor parte y que la comparten con los diputados.

Guillermo Castañeda Lee, Céd. R-19 No. 997, Teculután, Zacapa

¿Sabí­a usted que los listados de las personas a quienes se les da dinero de Mi Familia progresa son secretos?

¿Sabí­a usted que lo que se entrega a las beneficiarias es en efectivo para que no deje rastros?

¿Sabí­a usted que de 5 programas que maneja el Consejo de Cohesión Social, sólo un programa es auditado?

¿Sabí­a usted que de centenar y medio de diputados sólo Nineth Montenegro cree que hay algo sucio en eso?

¿Sabí­a usted que siempre que piden una ampliación del presupuesto, incluyen un poquito para esos programas? ¿Por qué será?

Para que usted saque sus propias conclusiones les quiero contar que más o menos en 1,980 habí­a bancos sólo en las cabeceras departamentales, pero que hoy en el 2,008 hay bancos en todos los municipios. Para que el soldado no se gastara todo su salario y ayudara a sus progenitoras, parte del salario se les enviaba por medio de cheque a estas señoras, que eran mayores, y de esa edad y en ese tiempo, más del 95 % no sabí­a leer ni escribir, no como ahora que ha mejorado esa situación.

Como ve, al parecer se seguí­an todas las reglas por ser fondos del Estado o sea del pueblo y a pesar de eso, algunos cheques se extraviaban. Imagí­nese que pasa ahora con listados secretos, pagos en efectivo, sin auditorí­a. Lo menos, la regla que siguen es, dos para ti, ocho para mí­.

¿Pero quien protesta por ese latrocinio tan descarado? Nadie, pues si alguien dice algo, los ingenuos dicen que uno se opone a que ayuden al pobre porque nunca ha aguantado hambre, por eso ni la prensa, ni la Contralorí­a de Cuentas, ni los diputados dicen nada sobre eso, peor estos últimos que con la facilidad que autorizan esos recursos pareciera que les llega su sobrecito, ahora no bajo la mesa, sino que sobre la mesa, pues hasta descarados se han vuelto esos hijos de la gran patria que los vio nacer.

¿Cómo le llama usted a eso? Chantaje o extorsión.