En conferencia de prensa, el ministro de Ambiente y Recursos Naturales, Luis Ferraté, manifestó que la «quema del diablo», que se efectúa el 7 de diciembre, no debería conmemorarse haciendo fogarones; a su criterio «no debería quemarse nada».
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Ferraté explicó que su negativa se debe a que durante las fogatas se emana dióxido de carbono, uno de los principales contaminantes y generadores de los gases de efecto invernadero, que contribuyen al calentamiento global.
Asimismo señaló que el humo que se genera durante esa tarde oscurece el cielo y destruye el ambiente, a causa de las emanaciones de zinc, y otros metales pesados, como el plomo, que afectan el sistema nervioso.
La cartera de ambiente calcula que en ese día se aumenta la opacidad del cielo. Cero es transparente y 10 es totalmente opaco; ese día se llega a 8. Normalmente, la opacidad se ubica a 2 y 3, dijo Ferraté.
Las autoridades recomendaron que se evite a toda costa quemar colchones, llantas, productos químicos o solventes, como latas de desodorantes, pinturas y baterías, por sus altos contenidos de químicos tóxicos.