Rey tailandés anula discurso a la nación


Crisis polí­tica. El Rey de Tailandia  Thai King Bhumibol Adulyadej (D) cancela su discurso aduciendo problemas de salud. AFP Pornchai Kittiwongsakul

El venerado rey de Tailandia anuló por motivos de salud un discurso previsto para hoy con motivo de su 81 cumpleaños, en el marco de una grave crisis polí­tica en su paí­s que provocó la destitución del primer ministro.


Este cambio inesperado fue anunciado pocos minutos antes de la hora en que el rey Bhumibol Adulyadej tení­a previsto dirigirse al paí­s. Pese a que la Constitución le impide inmiscuirse en polí­tica desde la abolición de la monarquí­a absoluta en 1932, se esperaba que el más veterano monarca en ejercicio del mundo (62 años en el trono) hiciese referencia a la complicada situación que vive el paí­s.

Tailandia atraviesa desde hace meses una grave crisis polí­tica que se vio agravada por la ocupación de los aeropuertos de Bangkok por los opositores la semana pasada y la partida el martes del primer ministro Somchai Wongsawat por orden del Tribunal Constitucional.

«Su majestad el rey está levemente indispuesto», anunció el prí­ncipe Maha Vajiralongkorn, de 56 años, mientras más de 20.000 personas esperaban la aparición del monarca en su residencia oficial de Bangkok.

Muy respetado en Tailandia, el rey habí­a arbitrado de manera espectacular entre militares y manifestantes durante una sublevación en 1992. En un discurso televisado que dio la vuelta al mundo, llamó a los lí­deres de ambos bandos, postrados a sus pies, a hacer las paces. El primer ministro de la época, surgido de un golpe de Estado, dimitió y los disturbios cesaron.

Los opositores monárquicos de la Alianza del Pueblo para la Democracia (PAD) pusieron fin a la ocupación de los aeropuertos el martes tras una orden de disolución del partido en el poder emitida por el Tribunal Constitucional, que también inhabilitó por cinco años a Somchai por fraude electoral.

Pero la crisis polí­tica parece lejos de haber terminado. El lunes o el martes, los partidarios del gobierno podrí­an lograr la elección en el Parlamento de un sucesor de Somchai. La PAD ya advirtió de que se opondrá al nombramiento de un allegado a Somchai y sobre todo a su mentor, Thaksin Shinawatra, ex hombre fuerte de Tailandia exiliado tras haber sido derrocado por el ejército en 2006 y condenado en su paí­s por corrupción.

Mientras tanto, en el aeropuerto internacional de Bangkok, paralizado durante ocho dí­as por los manifestantes antigubernamentales, el tráfico aéreo no dejaba de aumentar. Se esperaba que más de 100 aviones aterrizasen y despegasen este jueves, pero el regreso completo a la normalidad estaba previso para el viernes. El aeropuerto nacional Don Mueang ya reanudó plenamente sus actividades.

El cierre de Suvarnabhumi y Don Mueang habí­a dejado atrapados en Tailandia a unos 350.000 pasajeros, entre ellos muchos turistas extranjeros.

Las consecuencias de este bloqueo son desastrosas para el paí­s, que ha hecho del turismo un pilar de su economí­a. Las pérdidas se cifran en miles de millones de dólares. La aerolí­nea Thai Airways estimó las suyas en 560 millones de dólares y afirmó que podrí­a emprender acciones judiciales contra los lí­deres del movimiento de protesta para obtener una reparación. Según la prensa, Thai Airways tuvo que anular unos mil vuelos.

Durante las operaciones de limpieza de la terminal donde se habí­an instalado los manifestantes, la policí­a afirmó haber descubierto cócteles molotov, bombas de fabricación casera, porras, palos de golf y machetes.

También en la sede del gobierno en Bangkok, donde los opositores habí­an acampado desde finales de agosto antes de desplazarse a los aeropuertos, los manifestantes dejaron artefactos explosivos y cócteles molotov en las oficinas del primer ministro.

Según la policí­a, tres automóviles y algunas joyas desaparecieron de la casa de gobierno durante la ocupación, pero un donante anónimo se hizo cargo de pagar la elevada factura del agua.