La infiltración del crimen organizado y la corrupción son los principales problemas que afectan a la policía guatemalteca, reconoció su directora, Marlene Blanco, la primera mujer en dirigirla en la historia del país.
«Recibí problemas internos de corrupción y problemas de personal que está ligado al crimen organizado», afirmó Blanco al evaluar los primeros dos meses al frente de la Policía Nacional Civil.
Para Blanco, el bajo salario de 330 dólares mensuales es uno de los factores para que policías se involucren con el crimen organizado y se fomente la corrupción.
Además, criticó que las autoridades anteriores diezmaron las dos unidades élites para contrarrestar el crimen organizado y el narcotráfico: la División de Investigación Criminal (Dinc) y el Servicio de Análisis e Información Antinarcótica (SAIA).
«La Dinc la destruyeron, como que el objetivo principal era acabar con ésta, para que no diera lo que tenía que dar», afirmó.
«El SAIA ha hecho muy poco, la incautaciones son mínimas y se le está exigiendo más resultados. Debe haber un incremento en las incautaciones y se les están contando las costillas. Se trata de otra instancia que se había dejado en el olvido porque no le convenía a muchos que se fortaleciera», agregó.
Según Blanco, estos grupos fuera de la institución «no valen para el crimen organizado por una sencilla razón: ya no tienen armas, ya no tienen unidades, ya no tienen el uniforme para seguirlo ensuciando, ya no tienen la información que tenían adentro, y ya no valen lo mismo».
«Aquí estamos echándole a perder el negocio a mucha gente, de todos los estatus, y sabemos que esto va a generar reacciones por todos lados. Pero este es un momento de oro, quizá el único que tiene la Policía para cambiar. Si no aprovechamos esta coyuntura, no sé qué le puede pasar a Guatemala el día de mañana», advirtió.
Blanco asumió el 21 de septiembre. En su primer mes de gestión se contabilizan las peores cifras de violencia en todo el año con 342 muertes, de las cuales 41 fueron mujeres y cuatro menores de edad.
Y en noviembre el panorama tampoco es distinto por el asesinato de 15 nicaragí¼enses y un holandés.