Los medios de comunicación deberían desempeñar una función determinante en dos de los mayores desafíos del siglo XXI, como lo son el desarrollo sustentable y el cambio climático; pero, al parecer, la mayoría de los periodistas no ha tomado conciencia de su alta responsabilidad.
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Al menos a esa conclusión arribaron académicos, científicos, funcionarios gubernamentales, representantes de la sociedad civil, delegados de agencias de la Organización de las Naciones Unidas y los mismos periodistas que participaron recientemente en un seminario que, al respecto, se realizó en La Haya, Holanda.
Especialmente durante estos meses, la Prensa en general de todos los países del mundo ha centrado su opinión e información internacional en la crisis financiera, pero ha marginado o soslayado el grave peligro que representa para la humanidad los efectos del cambio climático y no se ha preocupado con el énfasis que merece el desarrollo sustentable, con las honrosas excepciones del caso.
Me estoy refiriendo a los medios de comunicación de todo el planeta, que incluyen, por supuesto, a los diarios impresos de Guatemala, que salvo extensos y pormenorizados reportajes publicados en La Hora y muy eventualmente en alguno de los periódicos de la mañana, no le conceden importancia a los temas mencionados, y, como lo advirtió la experta Sabina Voogd, quien participó en el encuentro efectuado en la capital holandesa, cuando la Prensa menciona el cambio climático suele aludir a los solitarios osos polares y no a la cantidad de personas de los países subdesarrollados que han sufrido largos períodos de sequía, inundaciones y repentinas temporadas de frío.
En lo que atañe a Guatemala, los medios observan con indiferencia las causas que provocan las altas temperaturas que se registran en períodos o meses que generalmente se caracterizan por ser fríos o templados, dentro de nuestra relatividad temporal, y a la inversa, cuando el frío se apodera del ambiente en temporadas que siempre han sido calurosas, y aunque reportan los copiosos aguaceros en las épocas lluviosas, se limitan a informar y comentar -si acaso- sobre las consecuencias inmediatas de las inundaciones y derrumbes ocurridos en distintas regiones del país, adjudicándole a instituciones estatales toda la responsabilidad de las tragedias por no adoptar las medidas preventivas necesarias.
Por supuesto que es imprescindible que se informe de estos fenómenos y que se critique a funcionarios públicos por su imprevisión, pero el papel de la Prensa no debe constreñirse a lo que sucede en el acontecer cotidiano, sino que debe ir más lejos, en el sentido de contribuir a informar, analizar y opinar respecto a la pesimista trascendencia del cambio climático sobre la agricultura y la seguridad alimentaria, que va empeorando conforme el agua potable se torne más escasa y los animales y las plantas se van extinguiendo.
El panel de discusión sobre «Estrategias para preservar y aumentar el apoyo al desarrollo sustentable: el papel de la Prensa» fue copatrocinado por OxfamNovib, el holandés Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable y la agencia de noticias Inter Press Service, y durante el desarrollo de la reunión se trajo a cuenta que algunos periódicos consideran a la cobertura vinculada al cambio climático como «aburrida, tediosa y técnica».
Sin embargo, la información mediática no es la panacea para afrontar los citados fenómenos mundiales, puesto que además de la mera información se requiere de una adecuada comunicación y una mayor disposición para escuchar o leer de parte de los diversos segmentos de la población; pero para ello la Prensa debe contribuir a crear conciencia entre los habitantes del planeta, aunque el recalentamiento global es una realidad que el mundo tendrá que aceptar más pronto de lo que parece, antes de que sea demasiado tarde y que sobrevenga una catástrofe que comience por terminar con la vida humana, y de ahí que los periodistas informativos y de opinión estamos obligados a participar en la búsqueda de soluciones, para cumplir nuestro compromiso con la sociedad a la que nos debemos.
(Según lo leyó Romualdo en un libro sobre motivación personal, «La conciencia es lo que duele cuando el resto del cuerpo se siente demasiado bien»).