Piratas se apoderan de petrolero saudita


Dos barcos de la HMS Cumberland interceptar a un carguero que se habí­a identificado como un buque danés, pero se dedicaba a la piraterí­a. Las operaciones de piraterí­a han provocado inestabilidad en los mares de ífrica, Asia y Europa (foto: AFP-La Hora).

Los piratas conducí­an hoy al enorme petrolero saudita del tamaño de tres canchas de futbol cargado con dos millones de barriles de crudo hacia la costa norte de Somalia, tras el osado secuestro de la embarcación en pleno océano Indico, mar adentro de las costas kenianas.


«El petrolero está frente a las costas de Somalia y sigue bajo el control de los piratas», declaró un portavoz de la V Flota de Estados Unidos, con asiento en Bahrein.

Anoche, una portavoz de la Flota habí­a indicado que los piratas se dirigí­an hacia un puerto del norte de Somalia.

Los 25 miembros de la tripulación, dos de ellos británicos, están «en buen estado de salud, nadie a bordo del naví­o resultó herido», declaró una fuente de la compañí­a Vela International Marine Lt, que gestiona el buque «Sirius Star», propiedad del gigante del petróleo saudita Aramco.

Esta fuente, que pidió el anonimato, precisó que el «Sirius Star», cargado al máximo de crudo en el momento de su captura, tiene una capacidad de «unos dos millones de barriles», una carga por valor de unos 100 millones de dólares.

No se ha obtenido ninguna indicación sobre las reivindicaciones de los piratas y no se ha podido saber si piden un rescate.

«No tenemos constancia de que hayan hecho petición alguna», dijo el portavoz de la flota norteamericana.

El «Sirius Star», que mide casi tres veces más que un portaviones estadounidenses, fue atacado a más de 450 millas náuticas (800 km) al sureste de la ciudad de Mombasa, en Kenia.

El jefe del estado mayor conjunto de Estados Unidos, Michael Mullen, dijo ayer que estaba «sorprendido» por el radio de acción de los piratas, ya que el petrolero saudí­ se encontraba en alta mar cuando fue secuestrado.

«Me sorprende más el procedimiento (del ataque), que el tamaño» del barco, dijo Mullen.

En la reciente escalada de ataques piratas, no se habí­a registrado ninguno en tan alta mar, añadió, y señaló la dificultad de realizar una intervención armada contra los piratas. «Una vez han abordado (el barco), es muy difí­cil detenerles porque, evidentemente, tienen rehenes», dijo.

Otra nota discordante con el modus operandi habitual, es que este ataque se produjo lejos del Golfo de Adén y del mar Arábigo donde se concentraban los ataques atribuidos a hombres armados procedentes de Somalia, un paí­s en caos desde el comienzo de la guerra civil en 1991.

Este año, los piratas somalí­es han atacado al menos 83 barcos extranjeros en el océano índico y en el Golfo de Adén, el doble del balance de 2007, según la Oficina Marí­tima Internacional.

El domingo, los piratas somalí­es atacaron en el golfo un carguero japonés, y al mismo tiempo liberaron a otro de la misma nacionalidad y a su tripulación, que llevaba secuestrado seis meses.

Alarmada por la situación, la ONU adoptó en junio una resolución que permití­a a los naví­os de guerra atacar a los piratas en aguas somalí­es y la Unión Europea (UE) aprobó la primera operación naval de su historia para luchar contra la piraterí­a en la región.

China anunció hoy que estaba realizando una «operación de rescate» para salvar a uno de sus pesqueros capturado la semana pasada en el mar de Kenia, cuya tripulación habí­a sido llevada a Somalia.

La marina británica anunció hoy que habí­a entregado ocho supuestos piratas somalí­es a las autoridades kenianas capturados en una operación en alta mar, según el ministro de las Fuerzas Armadas británicas Robert Ainsworth.

COSTO


El secuestro del petrolero saudita «Sirius Star», uno de los ataques más osados perpetrados por piratas, golpeará los bolsillos de los consumidores en Occidente, advirtieron expertos en Londres, que anticipan que los cargueros tomarán ahora una ruta más larga.

«Alguien va a tener que pagar el coste de los secuestros» de barcos, señaló Roger Middleton, experto del centro de investigaciones Chatham House, indicando que las compañí­as de transporte revisarán su estrategia tras el secuestro en el Oceano Indico del petrolero de la compañí­a saudita Arambo, cargado con dos millones de barriles de crudo.

«Serán seguramente los consumidores en Europa y el norte de Africa» quienes pagarán la factura por el secuestro del Sirius Star – cuya carga está estimada en 100 millones de dólares-, y por los otros secuestros de buques, afirmó Middleton, autor del libro «Piraterí­a en Somalia: una amenaza al comercio internacional».

Explicó que una consecuencia de los secuestros será que los cargueros evitarán de hoy en delante la ruta ví­a el Golfo de Aden y el Canal de Suez y darán la vuelta al Cabo de Buena Esperanza, una trayectoria más larga y costosa.

«Si las compañí­as marí­timas estiman ahora que es demasiado peligroso pasar por el Golfo de Aden y deciden tomar la ruta más larga, por Sudáfrica, ello acarreará nuevos costos», subrayó el analista.

El grupo noruego Odfjell, una de las firmas de transporte marí­timo más importantes del mundo, anunció ya, tras el secuestro del «Sirius Star», capturado con 25 tripulantes a bordo, la suspensión de sus rutas a través del Golfo de Adén, que indicó va a remplazar por la trayectoria más larga, alrededor del Cabo de Buena Esperanza.

«Ya no vamos a exponer a nuestra tripulación al riesgo de ser desviados y tomados por rehén» a cambio «del pago de un secuestro en el golfo de Aden», declaró el director del grupo noruego, Terje Storeng, en un comunicado divulgado tras el secuestro del petrolero.

Esta decisión significa alargar entre «seis a 12 dí­as» la trayectoria marí­tima, indicó la firma, que dijo que el coste que ello significa «es difí­cil» de cifrar, por ahora.

Según Intertanko, que reúne a los propietarios de petroleros, 17 barcos de este tipo circulan cada dí­a a lo largo de la ruta marí­tima pasando por el canal de Suez, transportando 6 millones de barriles de crudo, lo que representa un 7% del consumo mundial de petróleo.

La ruta por el cabo de Buena Esperanza es 30% más larga que la del Golfo de Aden para abastecer a Estados Unidos, según Intertanko, que subrayó que ello acarrea una pérdida de tiempo y costos sumplementarios.

Por su parte, Cyrus Mody, administrador de la Oficina Marí­tima Internacional (International Maritime Bureau), enfatizó que el precio para asegurar la carga de los naví­os que cruzan el Golfo de Aden ha aumentado.

Ese incremento de los seguros ha provocado que las compañí­as eleven el coste de los enví­os marí­timos en esa región, confirmó.

«Será la gente común y corriente que pague, así­ que (la piraterí­a) nos está afectando a todos a nivel global», concluyó el responsable.

Según cifras de la Oficina Marí­tima Internacional, el secuestro del petrolero saudita a más de 450 millas náuticas (800 km) al sudesde de la ciudad de Mombasa, en Kenia, es el último de una oleada de ataques de naví­os perpetrados por piratas frente a las costas de Somalia.

En lo que va del año, al menos 92 naví­os han sido atacados por piratas somalí­es, de los cuales 33 han sido secuestrados. Doce de ellos siguen en manos de piratas, según esa fuente.